Alberto Rodríguez: “La Peste es una serie que va buscando en todo momento los contrastes, las luces y las sombras”

Alberto Rodríguez: “La Peste es una serie que va buscando en todo momento los contrastes, las luces y las sombras”

La Peste es un proyecto que empezó como un sueño y que parte del deseo de querer vivir una sensación muy parecida a viajar en el tiempo, tal y como han comentado sus creadores en los diferentes contactos que han tenido con la prensa durante la presentación de la serie. Alberto Rodríguez y Rafael Cobos, a partir de un minucioso proceso de documentación, nos descubren una Sevilla totalmente nueva a nuestros ojos, creada desde cero. La Sevilla del siglo XVI era el epicentro del mundo, y en la que lo mejor convivía con lo peor de la sociedad del momento. A ambos artistas les avala una larga trayectoria profesional dedicada especialmente al cine, así como numerosos galardones conseguidos por sus trabajos en films como La Isla Mínima o El Hombre de las Mil Caras, entre los que destacan varios premios Goya.

Alberto Rodríguez: “La Peste es una serie que va buscando en todo momento los contrastes, las luces y las sombras”
Fotografía de Elena Olivero

Tras haber desarrollado vuestras trayectorias profesionales principalmente en el cine, ¿cómo ha sido el cambio de formato a la hora de desarrollar este proyecto?

Alberto: Hemos intentado que no haya mucha diferencia entre un rodaje y la calidad y el mimo que les ponemos a las películas y los que desde el principio le hemos puesto a esta serie. En ese sentido hemos intentado que fuera muy cinematográfica. Pero es como si eres un corredor de 1.500 metros y te pones a correr la maratón; esa es la gran diferencia, el volumen de trabajo ha sido bestial en todos los sentidos.

Rafael: En el guion ha sido igual, hemos intentado seguir el mismo procedimiento que hemos seguido cuando hemos hecho una película. Pero, claro, en vez de ser 90 páginas, eran casi 400. Había que intentar dosificar un poco la manera de atacarlo para no desfondarse. Prácticamente, como digo, el método ha sido acotar primero qué era lo que más nos interesaba de todo lo que queríamos contar más, y a partir de ahí ir construyendo con un procedimiento muy convencional, que es el que utilizamos, el modelo norteamericano.

¿Qué es lo que más os atraía de esta serie? ¿Por qué os habéis fijado en este periodo en concreto?

Alberto: Básicamente por el punto de partida. Nosotros siempre habíamos fantaseado con hacer un viaje en el tiempo y dar un paseo por la Sevilla del XVI. Porque en ese momento era el epicentro de la economía de occidente y porque intuíamos que podía ser una ciudad fascinante y maravillosa. Esto lo intuíamos porque cuando empezamos con la documentación nos dimos cuenta de que aquello era mucho más de lo que habíamos pensado en un origen. Principalmente fue por esto. Además, es una etapa en el que el imperio se encuentra en su máximo esplendor.

Rafael: Exacto. Era el momento en el que estábamos más poderosos que nunca, teníamos más dinero que nunca, teníamos controladas todas las guerras que teníamos en liza… Y era el momento idóneo para que conviviera con una enfermedad tan horrible como la peste que se llevaba a todo el mundo, con independencia de su cargo social. Y ese binomio nos pareció muy interesante.

Alberto Rodríguez: “La Peste es una serie que va buscando en todo momento los contrastes, las luces y las sombras”
Fotografía de Elena Olivero

Lo que más llama la atención desde los primeros minutos de metraje es precisamente ese contraste entre la historia que siempre se nos ha contado de que Sevilla era la ciudad más poderosa del momento y la gran pobreza existente. Un hecho que ha pasado más de puntillas…

Rafael: Convivía una cosa con otra. Donde hay riquezas siempre hay pobreza.

Alberto: Si lo piensas bien, muchas de las grandes ciudades del mundo tienen conviviendo la riqueza y la pobreza a partes iguales. Eso es importante también para recordarlo. Es una serie que va buscando en todo momento los contrastes, las luces y las sombras…

Rafael: Es curioso cuando esta ciudad, Sevilla, celebró el V centenario del descubrimiento de América con esa maravillosa Exposición Universal, lo que se intentó fue tapar todos los distintos fuegos, y prácticamente significaba lo mismo. Yo vivo frente a un parque, el de los Perdigones, que tenía un asentamiento chabolista, y lo hubo hasta hace 15 o 20 años.

Hacer ficción histórica o basada en hechos reales, como fue el caso de vuestro anterior trabajo (El hombre de las mil caras, 2016), siempre tiene un punto de dificultad añadido, ¿cómo ha sido el proceso de creación de los guiones? ¿Cómo ha sido la documentación?

Alberto: Lo que sí ha habido en esta serie es mucho tiempo para prepararlo todo. Hemos tenido a un documentalista, y sobre todo Falete (porque yo he tenido menos tiempo) que ha leído mucho, ha entrevistado a muchos profesores, y todo lo que hemos podido recopilar. Hasta el punto de que hasta el director de fotografía buscó un libro sobre cómo se iluminaban los hogares históricamente, y fuimos a la época concreta, para tratar de ser lo más realistas y verosímiles posibles. A eso sí que le hemos concedido mucha importancia, ya que si eso se hacía con mucho detalle, la inmersión en el XVI, en esta ciudad, en ese tiempo, que queríamos que el espectador viese… se iba a conseguir. Si no conseguíamos ese nivel de detalle, de cuidado en todo, iba a quedar destruido directamente. Cada vez que el espectador en un plano viera un enchufe, mal íbamos. Y esas cosas pasan por accidente, y hay que cuidarlas mucho. Cualquier elemento de ese tipo a veces supone un drama, porque si forma parte de Patrimonio, y no te deja tocarlo, ya no puedes grabar ahí, esa esquina ya no vale, vete un poco más para allá, y ya no se ve la torre que queríamos sacar y para lo que habíamos venido… Parece una tontería, pero todo esto es tiempo, esfuerzo y dedicación de muchas personas, por eso esta serie tiene un presupuesto elevado que creo que es adecuado para conseguir esa verosimilitud.

Como sevillanos, ¿qué significa para vosotros llevar a cabo un proyecto como este donde Sevilla ocupa un lugar tan importante?

Rafael: Creo que cuando ya tienes una responsabilidad, cuando tienes que transmitir tu punto de vista a los demás cuando estás haciendo ficción, pero tienes el doble de responsabilidad cuando se trata de hablar sobre tus orígenes, los de tu ciudad y tu familia. Al mismo tiempo es más emocionante, de alguna forma nos ha obligado a estudiar y reconocernos en nuestro pasado más remoto. Yo estoy muy satisfecho con ese viaje, no sólo por lo que teníamos de cómo era Sevilla en aquella época, sino por haber descubierto al mismo tiempo quiénes somos, saber de dónde parten las características que nos definen como sevillanos.

Alberto: Yo creo que lo más bonito es eso. Hay muchos sevillanos que van a ver la serie y van a descubrir una ciudad nueva. Una ciudad evidentemente con mucha historia, construida a base de pieles, una encima de otra y de otra… Y es fantástico cuando te das cuenta de lo que hay debajo. Para mí era una ciudad nueva y había que concebirla entera. Hemos partido de reproducciones muy fieles, de grabados y planos urbanísticos que más o menos nos han explicado la época. No deja de ser interesante que debajo de esta ciudad haya otra.

Alberto Rodríguez: “La Peste es una serie que va buscando en todo momento los contrastes, las luces y las sombras”
Fotografía de Elena Olivero

Esta serie ha sido la última en añadirse a la lista de otras tantas ficciones que han elegido a Sevilla como plató, ¿qué creéis que la hace tan atractiva para ello?

Alberto: Hay muchas más horas de luz, eso de entrada, mucho más que en todo el norte de Europa. Supongo que eso ya es bastante atractivo. Y luego me resulta una ciudad con una fuente inagotable de ideas y de temas.

Rafael: Es una ciudad hospitalaria, abierta, y que está muy acostumbrada a recibir. Es una ciudad terciaria de servicios.

Alberto: También se ha creado un grupo de profesionales bastante bueno e interesante. Y con los que cada vez cuesta más trabajar porque siempre están haciendo cosas fuera y dentro, están muy ocupados. Eso ha sido muy importante, que poquito a poco se ha empezado a crear industria, raquítica industria, pero ahora ya hay algo. Cuando nosotros empezamos no había nada en ese sentido.

¿Creéis que esto influirá de alguna manera en que la ciudad vuelva a recuperar parte de ese esplendor cultural que tenía en el siglo XVI o ya no volverá más?

Alberto: Creo que es imposible. Hay que pensar que un descubrimiento significa que a un país le toca la lotería.

Rafael: Al igual si descubrimos petróleo en…

Alberto: ¿en Marte?

Rafael: …en Utrera (risas).

Alberto: Aunque ya el petróleo…

Rafael: O uranio… Si descubriéramos fuente energética, igual.

Alberto: Es muy difícil. Lo que sí es verdad es que es una ciudad que sí que puede tender a abrirse, a ser más cosmopolita. No sé hasta qué punto le ayuda el tener rodajes dentro, pero esto sí ayuda a que la ciudad se conozca. Eso es indudable. Y deja mucho dinero, aunque no lo parezca.

 

Fotografía de portada de Patricia del Zapatero.

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