El éxito de La Casa de Papel

El éxito de La Casa de Papel

Es indudable que las series españolas están en su mejor momento. A la audiencia le están gustando los nuevos productos que lanzan las productoras españolas. A esto hay que añadir las coproducciones o producciones externas. Véanse los distintos éxitos que se están produciendo en las grandes plataformas como Netflix (Las Chicas del Cable o Paquita Salas, entre otras).  El panorama audiovisual español está en su mejor momento, y La Casa de Papel es parte de este hecho. Es una producción de Atresmedia en colaboración con Vancouver Media. Se estrenó en Antena 3, pero gracias a Netflix se ha extendido a otros muchos países, siendo la serie de habla no inglesa más vista en la historia de la plataforma.

El éxito de La Casa de Papel

Y es que no es para menos. Su creador, Álex Pina, probablemente no supiera en su momento la calidad de lo que tenía entre manos. El planteamiento es fácil: una banda decide robar la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Pero va más allá. No solo por el Síndrome de Estocolmo que te deja como telespectador, sino porque terminas situándote a favor de los ladrones, porque a fin de cuentas, como el Profesor cita en varias ocasiones, ¿quién dice qué es lo justo? Los personajes no son más que unos perdedores, que en vez de robar, fabrican su propio dinero. Que empatizan con el rehén y su principal premisa es no derramar sangre. Todo esto partiendo de la base de que ellos en más de una ocasión dejan claro que su principal misión es ganarse a “su público”, y que los ciudadanos estén a su favor. Y, verdaderamente, lo terminan consiguiendo hasta con el espectador.

Esto es algo que claramente consiguen, tanto por sus acciones como por su fondo. Podríamos decir que Tokyo (Úrsula Corberó) es la protagonista, básicamente por ser la narradora. Pero, realmente no hay un protagonista como tal. No solo por su numeroso elenco, sino porque cada personaje aporta tal carisma, tal sinceridad y tal importancia a la trama, que deshacerte de cualquiera, es realmente doloroso. Cada uno tiene su parcela, en la que destaca, y es imposible decidirse por cuál sería el mejor. Nairobi (Alba Flores), Río (Miguel Herrán), Moscú (Paco Tous), Berlín (Pedro Alonso), Denver (Jaime Lorente), Helsinki (Darko Peric), Oslo (Roberto García), el Profesor (Álvaro Morte), la inspectora Raquel Murillo (Itziar Ituño)…

El éxito de La Casa de Papel

También es curioso el guión. Se caracteriza por ser una serie en la que lo más inverosímil resulta ser totalmente real por la argumentación que sus creadores le dan.

Por otra parte, hay un dato bastante curioso. Durante la trama, la canción `Bella Ciao´ aparece, sobre todo en momentos muy concretos, pero en los que resulta efectiva. El abuelo de el Profesor se la había enseñado, y este a sus amigos y cómplices con nombre de ciudad. `Bella Ciao´ es un canto partisano italiano de los grupos resistentes contra el fascismo durante la II Guerra Mundial. Una vez más plantea esa oposición contra el poder (en el caso de la serie, la policía) del pueblo (los personajes buscan su posición, conseguir el dinero por sus propios medios), el cual empatiza con las reclamaciones de los atracadores: “E questo è il fiore del partigiano, morto per la libertà!” (“Esta es la flor del partisano, muerto por la libertad”).

Lo único que mantiene escéptico a sus seguidores es la producción de una tercera temporada. Esperemos que alargar la trama no rompa el mundo creado por Álex Pina, tanto por las ausencias que pueda haber como por el deseo de querer estirar un guión que, aparentemente, deja cerrada la trama.

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