prophets of rage

‘Strength in numbers’, Prophets of Rage (2017)

Hace ya muchos años de la legendaria colaboración entre Run DMC y Aerosmith para aquella memorable versión de Walk This Way. Hace ya otros tantos de la amistad entre Public Enemy y Anthrax que nos trajo Bring The Noise. Los cargo pants ya no están de moda y Rage Against The Machine ya se han separado dos veces. Entonces, ¿Qué tiene que aportar Prophets Of Rage a esta empresa vestida de Adidas que es el rap metal?

Formado por Tom Morello, Tim Commerford y Brad Wilk de los ya mencionados RATM y contando con DJ Lord y Chuck D de Public Enemy y B-Real de Cypress Hill, el proyecto comenzó a dar conciertos (y bastante grandes, se nota que los contactos pesan) tanto por su cuenta como en diversos festivales de todo el mundo, funcionando prácticamente como grupo de covers. Sin tan siquiera haber sacado un disco. Y por fin lo han hecho.

prophets of rage

Las expectativas estaban muy altas. Es lo que suele pasar con los supergrupos. Músicos conocidos, con trayectoria, que han vivido en la cresta de la ola durante años y que pueden desatar una tormenta de talento sobre nosotros. Pero no ha sido el caso.

Escuchar el disco ha sido una bofetada de realidad. RATM ha sido una de las bandas que más ha influenciado mi manera de ver la música. Se esté de acuerdo o no con su ideología, su importancia es obvia en el sonido de una generación. Pero ya no estamos allí. Morello parece mostrar cansancio, pereza, o una combinación de ambos. Nada nuevo, nada fresco, ninguna sorpresa. Su arsenal de bizarros sonidos de DJ parece haberse quedado sin munición. Desgraciadamente, al oír este disco por primera vez, me pareció haberlo hecho ya, aunque en el mal sentido.

Las letras tampoco tienen la calidad que era de esperar, con títulos rozando lo ridículo como ‘Unfuck The World’.

En general un disco muy mediocre, con un sonido desactualizado, de los que entran en la categoría de no lo suficientemente malo para poder disfrutarlo irónicamente pero que aún así se toma a si mismo tal vez demasiado en serio.

A destacar: La sección rítmica formada por Tim Commerford y Brad Wilk, tan impecable y excelente como siempre.

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