Molina Molina, ‘La Gran Esperanza Blanca’

Molina Molina, ‘La Gran Esperanza Blanca’

A finales de septiembre del pasado año fue publicado el trabajo discográfico de Molina Molina (Warner Music), La Gran Esperanza Blanca. Su single, ‘Removerás Montañas’, grabado con  Javier Álvarez, es la última aportación del álbum, que se une a los anteriores, como ‘He vuelto a casa’, con Iván Ferreiro, o ‘Contradicción’, con Alberto Jiménez, miembro de Miss Caffeina.

Hablar de La Gran Esperanza Blanca “es tan fácil como respirar -según lo presenta su sello discográfico-. Sólo hay que cerrar los ojos y empaparse de los matices infinitos y de los múltiples recovecos de sus canciones. En esencia es pop colorista, de primera línea, con un amago de desencanto en sus textos que parecen estar dedicados a alguien que pudo ser importante para nuestro artista. Alguien que ahora es reproche (o añoranza). El hilo conductor de este enorme disco es el desencuentro con el amor”. En este sentido, prosigue la definición del artista, “Molina Molina acaricia heridas en los once cortes del álbum, baila alrededor de los sentimientos, se los lleva a un guateque muy particular y los emborracha de vida. Es el talento de quien sabe escribir canciones directas, sin desvíos”.

Molina Molina, ‘La Gran Esperanza Blanca’

La portada del álbum es obra de Mabel Casas, con ilustraciones de Sofía Hernández y layout de Selibre. El formato físico, tan importante y reivindicado en los últimos años, es el mejor continente de este trabajo: tan impecable como atractivo. El complemento perfecto de un contenido que recuerda a los discos de grandes éxitos de los 70’s; aquellos que recopilaban los EPs publicados previamente, del artista en cuestión. Y es que La Gran Esperanza Blanca de Molina Molina está “abrazada por un total de once singles”. Desde la pirueta inicial, ‘Contradicción’, junto a Alberto Jiménez (Miss Caffeina), hasta la emotiva y melancólica ‘Removerás Montañas’. El paseo se hace corto pues los pies estallan en un himno púrpura como ‘OZ’ y de ahí despegan hacia otros derroteros: el estribillo incendiario de ‘Nervio’, la poderosa ‘Lo vimos venir’, el hit por excelencia del disco, ‘He vuelto a casa’, con Iván Ferreiro, la impecable y arriesgada ejecución de un clásico como ‘Fotonovela’, el pop acentuado de ‘Estilo Imperio’, el toque oscuro de ‘Monstruo’, otro estribillo caleidoscópico en ‘Cuadro de Mando’ y la esencia más cercana a The Cure con ‘Tu pizza fría’.

Molina Molina, ‘La Gran Esperanza Blanca’

Un excelente trabajo

Ahí está todo. Doble cara A, sin relleno. La voz de Pepe Molina le da una extraña pátina de dulzura al concepto. Un hombre montaña que encierra toneladas de cordialidad y buenas formas y al que hay que descubrir en directo porque ahí radica uno de los puntos fuertes de Molina Molina.

La Gran Esperanza Blanca “es un artefacto musical de canciones chulas. Dentro de sus surcos descubrimos vientos que vemos venir desde la cima de una montaña sonora perfecta, muy compacta, producción del propio Molina Molina. También cuerdas que se amarran a la melancolía otoñal de algunas de los cortes. Guitarras saltarinas y muy afiladas. Garras de acero que son el alma de una fiesta por la que vemos pasar al Robert Smith de los viernes, a un Billy Corgan desatado, a los Beatles más psicodélicos… Ellos han venido a divertirse, sin prisa. Abiertas, de par en par, las innumerables ventanas por las que se ha ido asomando el artista granadino”.

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