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Vetusta Morla: “Si una canción no emociona, todo lo demás es palabrería”

Mismo sitio, distinto lugar es el cuarto álbum de estudio de Vetusta Morla. Con un aire de rebeldía y libertad musical, la banda de Tres Cantos se sigue postulando como la más consagrada del panorama musical. Jorge, Pucho y Guille estuvieron en la presentación que se realizó del mismo y nos dejaron algunas palabras sobre qué es Vetusta Morla en su sentido más intrínseco.

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Fotografía de Patricia del Zapatero

20 años de carrera discográfica y de amistad. Algunos han calificado vuestro disco como “el más Vetusta”. ¿Cómo os sentís teniendo vuestro propio calificativo?

Guille: Habría que descifrar qué significa eso, porque a veces no lo sabemos ni nosotros. Supongo que al final es un disco que reúne todos los valores o pilares que nos han acompañado desde el principio, además de añadir otros más. Esos pilares son el trabajo, la necesidad de arriesgarte para hacer cosas nuevas, la sensación de hacer algo por primera vez… es para nosotros el sello Vetusta, que luego se acompaña de elementos estéticos, de producción. Quizás lo realmente Vetusta es el haber sido valientes para arriesgar en un disco así.

En julio de 2016, durante vuestra actuación en el Low Festival anunciasteis este parón que ibais a realizar. ¿Cómo habéis vivido este tiempo de stand by?

Pucho: Esos parones que siempre se dicen que hay, nunca existen. Siempre tenemos un mes de descanso, pero tenemos muchas cosas que hacer en la sombra, aparte de reunirnos para componer, y hemos estado hablando y analizando qué es todo lo que nos había llevado hasta ese momento y también todo lo que había fallado. Ha sido una especie de análisis, de sentada en el diván del psicoanalista. Quisimos hacer un disco que abriera caminos nuevos en lo ya andado. Entonces el parón ha sido fundamentalmente reflexivo, de poner en orden la casa. Es como redecorar tu casa. Básicamente ha consistido en eso. Y ya aparte, la creación de las canciones, la preproducción, las mezclas… todo eso está ahí dentro y es en lo que se te va más el tiempo. Empezamos a componer en septiembre de 2016, y estamos a noviembre de 2017, imagínate el ciclo del parón.

¿Cómo ha sido la grabación, las mezclas, la postproducción que habéis tenido, en sitios por los que han pasado Bowie, Nick Cave, U2…? 

Guille: Ha sido muy bonito desde el punto de vista melómano, pero también ha sido útil desde el musical. Cuando fuimos a Berlín a grabar, decididamente fuimos con el trabajo de preproducción hecho, pero dejando las puertas abiertas a que todo pudiera cambiar. Sabíamos que tanto el estudio como la ciudad nos iban a hacer que el disco terminara de cerrarse. Concretamente en el estudio nos encontramos mucho material de aquella época, e instrumentos que nos han acompañado en el disco, que están ahí casi de una manera como una primera cita. Apenas tuvimos tiempo para conocerlos y hacerlos nuestros, pero sí que hay una especie de sensación de juego que aparece en el disco, con todas estas sonoridades, y que solo te enfrentas a ellas cuando apenas las conoces.

Esto es muy bonito para experimentar. Cuando siempre tocas con tus instrumentos, tiendes a repetir formas a la hora de enfrentarte a estos. Ya sabes cómo suena mejor, cómo peor… cuando te encuentras con algo desconocido, en las primeras pruebas tiene mucho que ver el juego. Tanto lo melómano como lo romántico han sido un aliciente más, pero también desde el ámbito práctico, todo el recorrido de Berlín ha sido crucial. Y ya toda la parte de Dave Fridmann, en ese estudio, creo que también ha sido clave para que esa paleta de sonidos fuera cogiendo forma.

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Fotografía de Patricia del Zapatero

Hay muchos críticos que os reconocen como el paradigma indie. Habéis creado escuela para muchos grupos que actualmente están sonando en el panorama nacional. ¿Cómo os sentís siendo un grupo tan relevante en la música actual?

Pucho: La verdad es que no vivimos con ese peso sobre las espaldas. Al final hacemos un poco lo que nos van marcando la intuición, el trabajo…y bueno, obviamente es muy positivo estos comentarios que comentas, pero siempre tenemos la idea de valorarnos a nosotros mismos, el trabajo que hacemos a diario, a autojuzgarnos, de que las cosas se hagan bien o mal. No tenemos ese peso de llevar una bandera por delante, abriendo camino. Probablemente si te pones a rascar en muchas cosas, en el pasado ya se haya hecho, al final todo es bastante cíclico. Lo que está claro es que nos ha tocado vivirlo en este momento y lo estamos disfrutando.

Jorge: Nosotros nos sentimos más bien dentro de un grupo de bandas que a una época le han dado un color y otro estilo. León Benavente, Second, Miss Caffeina, Los Nastys… que han estado ahí durante muchos años luchando por la música, y que se han quedado ahí. Nosotros nos sentimos como unos más de esa escena que hace 10 años empezó a visualizarse.

Es cierto que este disco tiene mucha influencia de estas bandas que comentas. ¿Ha habido alguna en especial?

Guille: Nos ha inspirado el ampliar la paleta y el enfrentarnos a otros sonidos para llegar de la misma manera. Al final, todo esto es palabrería si una canción no te emociona. Podemos hablar de teclados, de pedales… pero al final tú sacas un disco y emociona o no emociona. Para llegar a esa emoción, nosotros habíamos estado creando durante todos esos años una forma de llegar a ella. El reto de este disco ha sido llegar a esa emoción pero de otra manera, con otros ingredientes y otros caminos. Por ahí ha habido otros instrumentos, pero también otros géneros, otra manera de cantar, de tocar, de utilizar la voz… Hay cosas muy contemporáneas y otras muy del siglo XX. Lo bonito ha sido mezclar todo eso y que en sí mismo tuviera sentido.

También, el disco tiene mucho que ver con la superposición. Hemos jugado mucho con esta idea de Mismo sitio, distinto lugar, con la idea de que en un mismo lugar geográfico o emocional tú puedes sentirte de distinta manera dependiendo de la experiencia que hayas tenido en cada parte o momento de tu vida. Nos parecía que era muy pertinente todo este juego sónico para materializarlo mejor. Es algo que ya se veía en La Deriva, pero que en este disco se ha visto mejor, tiene más protagonismo. No hemos jugado tanto con capas, lo que está, está, y se percibe.

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Fotografía de Patricia del Zapatero

A propósito de esto que comentas de La Deriva, desde mi punto de vista como oyente, este disco tiene un estilo más crudo, ¿verdad? Hay temas que me recuerdan a Romance 625 líneas, Taxi… es algo que tenía matices en La Deriva, pero algo edulcorado, ¿por qué ahora sí?

Pucho: Es curioso porque eso mismo se decía de La Deriva, que era un disco muy crudo y más directo por las letras y demás.

Jorge: Quizás sea el disco más descarado, en ese sentido. Lo que está, está ahí con todas sus consecuencias.

Pucho: Al final es lo que hablábamos antes de la esencia de la banda. Son cosas que siempre han estado con nosotros y que al final, en los discos anteriores, estaba más escondido o disuelto en otros matices. En este disco, por la manera de trabajarlo o por esa apertura de ventanas y puertas, pues hemos abrazado también esa parte de nosotros. Hay muchas partes de conflictos y oscuridad, que residen en nosotros y que también hemos tenido que abrazar, para otras ideas que llevaban ahí desde el protopasado y que nunca habíamos visto que también éramos nosotros.

Tenéis cuatro discos de estudio, una banda sonora de un juego, dos directos, un libro… ¿qué le queda a Vetusta Morla por hacer?

Guille: ¡Me encantaría grabar la banda sonora de una película! Ahí lo dejo…

Pucho: Hay muchas cosas por hacer, incluso hibridaciones dentro de lo que tenemos, juntarte con otros artistas, con otros ámbitos. Para nosotros, Vetusta Morla es música pero también el contacto con otras excusas para que la música siga estando en otras disciplinas. No dejaremos de seguir encontrando nuevas maneras o modos de ofrecer cosas distintas. Hay posibilidades infinitas, pero los proyectos van llegando como van llegando, un poco con la intuición y el momento en el que vivamos.

Fotografía de portada de Andrea del Zapatero.

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