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Shepherd: “El tiempo es muy valioso y hay que elegir bien lo que se va a hacer”

Mystic Wave fue una presentación sobresaliente, y Ocean of Stars, una consolidación de lo mismo, Shepherd. Tiene nombre propio con un trasfondo muy personal. Aunque se haya dado un tiempo para sopesar todo lo que se le ha venido encima el último año, es indudable la calidad del tándem formado por Juan Jaramillo y  Ale Caracuel. Después de distintas fechas por España, festivales y sold outs, decidieron celebrar el final de Mystic Wave en El Gallo Rojo, el pasado 8 de diciembre, en acústico, y presentando su último single, ‘Roses’.

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Fotografía de Patricia del Zapatero

Para todo aquel que aún no os conozca, ¿quién es Shepherd?

Juan Jaramillo: Ale y yo nos conocimos estudiando Técnico de Sonido y yo ya por aquel entonces iba tocando, aunque nunca había tenido un proyecto que hubiera cuajado. Siempre me he movido más en el ámbito del garage. A partir de ahí decidimos hacer algo juntos, en un proyecto que se llamaba ‘The headwire’, que viene del título de una canción de los Foo Fighters. Dimos un concierto y aquello fue nuestro epíteto (bromeando, risas). Ya cuando terminamos con aquella banda, empezamos a echarles cuenta a las canciones que yo por aquel entonces tenía compuestas en acústico. Entonces seguimos por ahí los dos. Luego nos dimos cuenta de que podían funcionar y buscamos banda. A mí no me convencía mucho el nombre que escogimos, y cuando ya teníamos unos 200 likes en Facebook, lo cambié a Shepherd, que es un pseudónimo que solía utilizar para escribir. Y me gusta el significado que tiene, de pastor…de ovejas, que ni tengo ovejas ni tengo nada, pero el significado más bucólico de guía, es este, y por eso me sentí identificado.

Y a partir de ahí, ¿cómo se fue consolidando la idea, el primer EP…?

J: Para hacer el primer EP tocamos con diferentes músicos: tres baterías, dos bajitas… pero no porque no nos gustaran, sino porque hasta que se elaboraron las canciones, pasó mucho tiempo. Grabamos el primer EP, y ya después encontramos más canciones, mejores músicos y más comprometidos, como fueron Daría y Luisma, con quienes grabamos Mystic Wave en El Puerto de Santa María.

¿Qué cambios habéis notado vosotros desde el EP hasta lo que ha sido vuestro primer disco? Cambiar de estilo pero mantener la esencia.

Ale: ¡2.000 conciertos!

J: Teníamos claro que el EP no recogía nuestro sonido, como lo teníamos en la cabeza, el sonido potente que nosotros pensábamos que teníamos. El EP no está a la altura de lo que queríamos enseñar. Ya cuando fuimos con las ideas más claras, fuimos a grabar el disco y entre EP y disco, fue lo que ha dicho Ale, muchos conciertos y encontrar nuestro sonido. Es una búsqueda indeterminable, pero en ese momento, tuvimos ese sonido.

Entonces es algo que siempre habéis tenido muy claro, ¿no? Siempre se necesitan varios EP para poder experimentar hasta lo que realmente quieres.

J: Porque el EP nunca debería haber salido, por la inexperiencia, todo lo que teníamos por delante… Son canciones nuestras, que a mí me gustan, pero que no nos representan de ninguna manera. Ese momento, esa experiencia… está bien tener ese recuerdo, pero como banda no nos representa. El disco sí, en su plenitud. Por eso decidimos meternos tan pronto a grabar. Rescatamos ‘Breathe’ por decisión de Ale, porque le encanta, y siguiendo su instinto, así fue.

A: Para mí ‘Breathe’ sigue siendo mi favorita.

J: Seguiremos haciendo discos dentro de seis años y la seguiremos metiendo.

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Fotografía de Patricia del Zapatero

¿Por qué entonces ‘It doesn’t matter’ como single, y no ésta?

J: Nosotros teníamos el disco cerrado de demos. Poco antes de irnos al estudio, estábamos Ale y yo, y dándole vueltas a cuál podía ser el single, surgió un pequeño arpegio que dio lugar a ‘It doesn’t matter’. La llevamos al local, y en media hora teníamos un tema entero, el más cañero de todos y que indudablemente tenía que ser el single. El último que llegó fue el primero. Es cierto que teníamos canciones desde hacía tres años, pero las teníamos que grabar. ¿Por qué fue esta el single? Porque para mí  tiene un mensaje muy claro. Quería que la canción tuviera un leitmotiv, como es el ‘It doesn’t matter’. Después de escuchar esta canción te tiene que quedar claro que no importa de dónde vengas, que todos somos iguales. La escribí en el momento ‘refugiados’ y me pareció un buen concepto. Lo de que tenga tan poca letra fue a propósito.

En un panorama de bandas jóvenes y emergentes como este en el que os movéis vosotros, ¿qué creéis que tenéis que os haga destacar?

J: Creo que todo el mundo sigue sus principios de una forma u otra. Nosotros decidimos, por ejemplo, cantar en inglés, porque es lo que hemos hecho toda la vida. Y seguimos nuestro principio de seguir haciéndolo, a pesar de que nos dicen que cambiemos al español.

A: Yo no lo sé. Cada día estamos trabajando para la banda. Hay muchas bandas que no tienen esa constancia, nosotros sí y quizás todo ese trabajo da unos frutos que hacen que tengamos una identidad propia.

¿Qué sacrificios soléis hacer a causa de este trabajo?

A: ¡Muchas horas de sueño!

J: Yo creo que nada, para mí no es un sacrificio. ¡Si hay que dormir menos por hacer cosas, se duerme menos!

A: Tienes que olvidarte del dinero. Gracias a Dios hemos llegado, los dos a la vez, a la conclusión de que el dinero no existe.

J: Mientras más guardes, más tendrás luego. Si te fundes el dinero de un concierto en X, eso ya no vuelve. Si lo guardas, mañana, el que guarda, haya. Y lo tendrás para poder invertirlo en otra cosa. Prácticamente lo asumimos desde el primer momento y aunamos fuerzas para seguir adelante.

El otro día Víctor Cabezuelo, cantante de Rufus T. Firefly, subió una foto trabajando en su óptica. Fue una foto muy relevante porque ahora mismo es una banda que está en todas partes, y que en cambio no puede vivir de ello.

J: Dicen que hay muy pocos privilegiados que pueden vivir de la música, y me lo creo. Parece que en las bandas siempre estamos pensando en lo mismo y no hay más vida, y es casi verdad, pero como no es lo que te sustenta, tienes que tener un trabajo aparte, que te permita vivir. Nosotros cada uno trabajamos en el ámbito audiovisual, y eso nos permite hacer nuestra vida y luego todo lo que ganamos con el grupo, se guarda. Nunca he ganado nada con el grupo, por así decirlo, pero siempre he podido llevarlo para adelante.

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Fotografía de Patricia del Zapatero

Habéis dado un último concierto de despedida de Mystic Wave en El Gallo Rojo, pero más enfocado al lado Ocean of Stars. ¿Por qué quisisteis reeditarlo de forma acústica?

J: Fue un pasatiempo. Pensamos que nuestro disco se ciñe más al formato acústico, pero porque son así como nacen las canciones. Teníamos unos días libres y decidimos hacerlo. Teníamos ganas de hacer las canciones en acústico y quedaron bien.

A: Estuvo muy guay. Grabamos ocho canciones, pero solo de esas, tres estaban cerradas previamente. Las restantes eran hacerlas a ver qué salía. Y estuvo genial lo que salió. En Spotify sacamos cuatro, las que pensamos que eran las más representativas. Y ya como apuesta por el formato físico, decidimos añadir las cuatro que quedaban para el formato CD.

J: La idea del diseño fue mía. El título viene del diseño. Cuando sacamos Mystic Wave, sacamos una tanda de singles de ‘It doesn’t matter’ hechos a mano, para las radios. Nos ayudó una amiga nuestra, Cristina.  Entonces, a raíz de aquello, a mí que me encantan las manualidades, decidí hacer una edición física, aunque fueran 50 unidades, todas similares. Todas azules, con estrellas blancas, de ahí el título.

¿Qué os ha enseñado Mystic Wave?

J: Nos ha traído un montón de cosas: Radio 3, sold out en la X… Además de hacernos llegar a un montón de medios y de escenarios, no ha enseñado las cosas que no y que sí hay que hacer. El tiempo es muy valioso y hay que elegir bien lo que se va a hacer.

A: Nos ha servido para aprender muchísimo, de todo. Ha sido la primera vez que hemos ido a Madrid, hemos funcionado con promo, hemos ido a radio… y te das cuenta de cómo funcionan las cosas. Hay unas que están bien, y otras mal. Es más que nada saber por dónde hay que ir.

Y a raíz de todo esto, ¿qué creéis que os aportáis el uno al otro para poder seguir adelante?

J: Ale tiene mucha paciencia. Tenemos una meta en común y hemos encontrado influencias en común. Disfrutamos la música de la misma forma.

A: Según como yo lo veo, Juan tiene una sensibilidad artística muy fuerte. Cuando dice que tengo paciencia, no es eso. Es que yo confío mucho en las cosas que él desarrolla, y que lo que va a salir, estará bien. No sé si es algo que él me aporta, pero es como funciona nuestra relación.

J: Todo lo que funciona es porque hay compenetración. Pero es eso, voy creando cosas en mi cabeza y con él moldeo las ideas. Confío en su criterio.

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