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Rock’n Rolla: “Tiempos duros es de las canciones a las que les he puesto más cariño”

Hablar con Suso Díaz, ceutí de nacimiento, pero con su alma repartida entre Cádiz y Sevilla es hacerlo con el líder de Rock’n Rolla. Pero su liderazgo no mediatiza el trabajo relevante del resto de miembros del grupo, a quienes sabe reservar un sitio merecido y necesario. En enero nació su segundo disco, Mientras la ciudad duerme, con canciones en las que la hondura de sus letras y la musicalidad de sus temas alcanzan su plenitud en unos directos vibrantes. Este año está siendo importante para la banda, pues le está sirviendo para alcanzar una madurez forjada desde el esfuerzo y el entusiasmo.

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Fotografía de Andrea del Zapatero

¿Cómo surge el proyecto Rock’n Rolla?

El grupo lo formamos Nando García y yo en Ceuta, y estuvimos rodando mucho. Ya, cuando entró Eli Hammer, empezamos a tener una repercusión más seria. Con el tiempo entró Jaime Hortelano, y comenzamos a grabar el disco. La entrada de Curro Molero y Rojo Rodríguez fue por necesidad y buenrrollismo. Nosotros despedimos a nuestro bajista por incompatibilidad de horarios, nada de mal rollo, y grabamos el disco con Chano Moreno, uno de los mejores bajistas de sesión que hay en Cádiz. Al cerrar fechas y ser un bajista bastante exigido por su calidad, nos era muy complicado cuadrar horarios. Durante el fin de semana que estuvimos de gira con Guillermo Alvah por Madrid y Logroño, Curro Molero me dijo que le encantaría tocar en mi proyecto. Así que fue muy natural. Lo de Rojo Rodríguez fue porque es mi amigo. Nos gusta casi la misma música y eso lo hace más viable todo. Al principio vino como percusión y coros, por la cantidad de capas musicales que tiene el disco (tiene muchos detalles y  en directo sería más fiel) y porque aún estaba Eli Hammer. En el momento en que ella empezó a tener sus exigencias laborales se vio en la necesidad de dejar el grupo, y fue cuando entró Rojo Rodríguez en escena.

Ese buenrollismo se refleja muy bien en el escenario. En tu caso, por ejemplo, estás siempre buscando la mirada de los demás.

Sí. Con Jaime Hortelano lo hago mucho. ¡Tengo que decirle que los grupos emos se han dejado de llevar y que haga más contacto visual! Siempre le busco, pero es raro que me lo devuelva, básicamente porque en la mitad de los casos ni siquiera me ve. Pero, en general, no puedo tener ninguna queja con ninguno de ellos. Por ejemplo, lo que ha hecho Rojo, de aprenderse el disco en un lapso de tiempo tan breve (fue en una semana, porque el concierto de El Pelícano fue inminente) tiene un meritazo. Sobre todo porque es una batería con muchos detalles. El caso de Curro es genial. Si en un concierto nos ve decaídos, tira de todos nosotros, se echa al grupo a su espalda y hace un show. Necesito gente así.

¿Crees más importante anteponer el show, el estilo, la imagen… a la música?

No hay que anteponer nada. Esto es un trabajo de cara al público, y tanto la actitud como la música han de ser buenas. Si eres Mark Knopfler y tienes la carrera que tienes, puedes permitirte ser un sieso. Pero en los tiempos que corren, si no te conoce nadie y tienes que vender tu producto, tienes que dar tus bolos como si fueran los últimos. La gente no se va a quedar contigo porque digas algo en una canción que le recuerde a algo. Se queda contigo también por lo que transmites o interpretas. Tú decides cómo das el show, si con luces rollo U2 o con poses rollo E Street Band. Pero el show lo tienes que dar, y si no lo sabes, no tienes idea del negocio.

Aparte, si cada uno sube al escenario como viste a diario, tenemos que llevar cierta coherencia. No hablo de disfrazarnos, pero sí de estética. Si tocas rock, y a tu bajista le gusta el hip-hop y va con pantalones anchos, y tu guitarrista está flipado con The Last Shadow Puppets y va con mocasines y chandal… hay que tener lógica.  Lo triste es que haya gente que sólo se centre en eso, y no en la música que hace. Tiene que estar nivelado.

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Fotografía de Andrea del Zapatero

Por hablar un poco de vuestro nuevo disco, ¿por qué decidisteis titularlo ‘Mientras la ciudad duerme’?

Fue cosa mía. Hay un problema en Rock’n Rolla, y es la primera vez que lo voy a decir: jamás titulamos nada. Las canciones del disco, salvo Malahide, ninguna tenía nombre, era sobre detalles, ‘Bajos Fondos’, por ejemplo, era ‘La del Riff’. Y con las antiguas nos pasa lo mismo. Era curioso cuando nos pedían los setlists, porque era ‘La del blues del abuelo’, ‘La de Sevilla’… y la gente se quedaba un poco pillada. Es un error mío, que cuando escribo algo, nunca lo titulo. Buscamos un título al disco, y quería darle sobre todo un rollo americano aunque cantemos en español. Pablo Magallanes, de los Gas Drummers, me dijo que no le diera muchas vueltas, que el rock tiene cuatro letras y es AC/DC. ”¿Cada disco cómo se llama?,  como el título de una canción”. Rojo, en su caso, me dijo que hiciera referencia a la noche, pues aunque las canciones son mías, nunca me había fijado en que todas las historias ocurren de noche.

No pretendíamos inventar nada, pero que recogiera bien el escenario en el que residen las canciones. Y era el que más nos gustó de todos los que se propusieron. No somos transcendentales, rollo Led Zeppelin. Quizás es un fallo, pero es la verdad.

Comentas que las historias pasan de noche, pero por una casualidad. ¿Con el orden de las canciones del disco ocurre lo mismo?

Fue una labor que hizo bastante bien Jaime, porque todo el mundo dice que, aunque guste más o menos, no cansa. Es corto, aposta, y que el orden de las canciones invite a no cansarte. Es un disco muy de banda. Soy muy fan de las canciones largas y líricas, pero entre Eli, Jaime y yo decidimos que fuera más corto. Jaime lo hizo genial.

No es por compararlo con vuestro anterior trabajo (Rock’n Rolla) pero, ¿consideras que hay algo que predomina en los dos?

Si escuchas los dos discos, te das cuenta de que pueden pertenecer a bandas distintas. Que por qué hemos mantenido el nombre. Pues no lo sé, porque ni siquiera somos los mismos miembros. Pero teníamos ya una continuidad, que por poca que sea, viene bien a la hora de sacar un disco. Como estábamos en esa situación tan insostenible, nos quisimos agarrar, al menos, a la etiqueta ‘Rock’n Rolla’. Las inspiraciones siempre las hay. El primer disco lo grabé hace tres años, y las influencias que tenía, no las tengo ahora. Todos somos más maduros a la hora de hacer música, por parte de los tres. Incluso ahora estoy componiendo cosas que me gustan más que las del último disco. Mis influencias siempre han sido las mismas. Eso sí, las historias pasan de noche porque es cuando compongo y tengo ese tiempo tranquilo de desconexión. Rafa Camisón, nuestro productor, también nos modernizó mucho el sonido.

El disco está compuesto por canciones muy buenas, incluso hay algunas que rompen un poco la tónica del disco, como es ‘Malahide’. Sin embargo, a mí me gustaría que habláramos de una en especial como es ‘Tiempos duros’.

Es mi favorita. Quizás, junto a La Frontera y Malahide, es a la que más corazón le he puesto. Te agradezco que te mole esa canción porque es así, porque tiene su historia, en la que se involucra a Nando, que es lo más parecido a un hermano que tengo. Y sus padres, que son como si fueran los míos, tuvieron ciertos problemas laborales y de ahí nació esto. Su historia, junto a mi influencia de Springsteen, me ayudaron a componerla. No me gusta cantar sobre política, pero lo vi necesario en esta situación. Fue algo que me tocó muy de cerca.

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Fotografía de Andrea del Zapatero

Hay hombres de corbata pidiendo caridad”.

Eso fue algo muy curioso que leí. Por lo visto, en Madrid había gente durmiendo en cajeros, que luego se ponía el traje y se iba a trabajar. Por desgracia, eso ha existido siempre, y es una pena enorme que en países como este haya gente así. No es por ser patriota, pero que estas cosas pasen en mi país, me indigna. No es que quiera hacer un Springsteen, pero me gusta por algo más que por sus conciertos de cuatro horas: es una persona que canta sobre esto. Y me alegra mucho que me hables de esta canción porque es una de mis favoritas, aparte de por el mensaje que tiene.

Creo que es la canción que más transmite, aunque el disco compositivamente hablando sea bastante bueno en líneas generales.

Pues te lo agradezco de corazón, porque lo he pasado muy mal componiéndolo. Te puedo estar hablando de que ‘En el ojo del huracán’ podía tener 24 estrofas y 12 estribillos distintos. Es verdad, y esto es una crítica mía. Siempre escribía y luego la banda trabajaba sobre eso. Y en este caso, algunas canciones las hemos hecho al revés, y lo he pasado mal. No tengo la madurez suficiente para intentar sintetizar en tres minutos lo que digo en siete.

Bruce Springsteen, en su libro autobiográfico ‘Born to Run’, comenta que dentro de la banda hay que hacer ver al que está al lado tuyo que es parte indispensable del grupo. Y que dicha persona ha de valorar que tú también eres indispensable para él. ¿Qué aportas tú a Rock’n Rolla, y qué te aportan ellos a ti?

Yo antes era más democrático, y ahora no. No sé si es del todo justo o no, pero creo que es un derecho que cogí cuando Hortelano entró entra la banda. Ya estábamos los tres, Eli, él y yo, y en ese momento podía haber disuelto la banda y ponerle otro nombre. Pero al ver el feeling que había, decidí que el disco debía salir con este nombre. Con Eli a la batería, en su momento, estaba muy tranquilo, y Jaime me parece un pedazo de guitarrista, hace unos arreglos estupendos, y es un guitarrista muy maduro para la edad que tiene.  Sobra decir que si después de todos los cambios que ha sufrido Rock’n Rolla, sigo con ellos, es porque aprecio tanto la labor que hizo Eli a mi lado, como la que hace Jaime todos los días. Y porque, claramente, admiro la vocación y dedicación que le están poniendo Curro y Rojo, pese a no haber grabado el disco.

Mientras la ciudad duerme es un disco que habéis sacado, en parte, por crowdfunding. ¿No crees que es un método un poco arriesgado?

Sacar un disco en sí ya es arriesgado, porque si el crowdfunding no hubiera salido, el disco tampoco. Si la gente aportó fue porque confiaba en nosotros. Y si tardó en salir fue porque lo mimamos al máximo. A partir del 1 de enero de este año se puso ya en todas las plataformas, en distintas tiendas… y, además, se presentó tanto en El Pelícano como en la Woodstock, ambas en Cádiz, donde se hizo la entrega ya del físico. Sólo me sale dar las gracias a todas las personas que quisieron aportar algo.

Fotografía de portada de Andrea del Zapatero.

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