Aníbal Gómez: “Gran Atlas habla de lo poco sensatos que somos cuando nos obsesionamos con alguien”

Aníbal Gómez: “Gran Atlas habla de lo poco sensatos que somos cuando nos obsesionamos con alguien”

Su último trabajo discográfico en solitario (también es miembro del dúo Ojete Calor) es toda una propuesta al sentido de la convivencia, edulcorado con “cadencias árabes”, como él mismo explica, y con temas sugerentes que han sido elaborados tras un largo y meticuloso proceso creativo. Aníbal Gómez, con su proyecto Ruido Paraíso, presenta un rico ejemplo de una obra hecha con cariño y profesionalidad.

Aníbal Gómez: “Gran Atlas habla de lo poco sensatos que somos cuando nos obsesionamos con alguien”
Fotografía de Ana Teresa Simarro

A principios del mes de febrero publicaste tu segundo LP, titulado Gran Atlas, ¿cómo lo ha recibido el público? ¿qué respuestas te llegan?

Las respuestas están siendo positivas. Durante el proceso de composición y producción fui consciente de que me estaba adentrando en nuevos estilos y estaba dispuesto a aceptar las consecuencias. Creo que hay algo en las melodías y en la esencia que une el primer disco con este, algo que no se ha perdido, y eso es lo que hace que los oyentes me acompañen en este golpe de timón.

Háblanos sobre este trabajo, ¿qué has querido contar en él? ¿por qué Gran Atlas como título?

El disco habla de lo poco sensatos que somos cuando nos obsesionamos con alguien. De que un proceso sentimental puede convertirse en una auténtica tragedia si no lo sabes gestionar. En cierto modo habla de que somos partícipes de la historia que escribimos en esos procesos. Sabemos cómo va a acabar y aun así no nos retiramos de la partida. El título se lo puse porque varias canciones del álbum tenían cadencias árabes. El Atlas es una inmensa cordillera que recorre el norte de África. Un sistema montañoso que separa dos realidades y que recorrerla puede resultar exhausto y doloroso.

Este disco llega cuatro años después de tu debut en solitario como cantante con Polifonía, y además está producido por ti y por Miguel Arias, ¿cómo ha sido su proceso de creación?

El disco tuvo tres etapas. La primera, en mi estudio casero, donde compuse las canciones y les di una primera producción. Después me fui al estudio de Miguel Arias (Arkademode), experto en música electrónica, donde mejoramos el sonido. Para Miguel fue un nuevo reto trabajar conmigo porque yo traía un disco de canciones con formato pop, y esto se alejaba de sus habituales producciones en música de baile. Pero la cosa funcionó muy bien. Estando allí terminé de componer dos temas más, ‘Días Sin Gravedad’ y ‘Voy A Dejarte’. Finalmente me fui a Alamo Shock, el estudio de Guille Mostaza, y allí fue donde realmente hicimos el disco final. Sustituimos aquellos instrumentos que necesitaban mejorarse. Usamos material de las anteriores etapas, pero casi todo fue grabado de nuevo desde cero. Trabajar con Guille en Gran Atlas fue una grata experiencia porque nos entendíamos a la perfección. Pasábamos horas hablando de discos que nos encantaban y Guille sabía qué sonido de sinte había usado cada banda en cada canción.

Uno de los temas elegidos para dar a conocer Gran Atlas ha sido ‘Milagro’, junto a ‘La Bien Querida’, ¿cómo ha sido la experiencia de esta colaboración? ¿Cómo surgió?

Siempre me ha gustado mucho ‘La Bien Querida’. Desde el principio pensé que era una canción ideal para su voz y cuando teníamos la canción grabada yo manifesté mi deseo en voz alta, y Guille Mostaza y Frank Gálvez respondieron como genios de la lámpara y fueron los encargados de ponernos en contacto. Se la mandamos y me dijo que quería cantarla. Creo que hay un contraste interesante entre mi voz rota y sobreactuada al más puro estilo de un culebrón y su siempre sincera y bonita voz.

‘Bailaré hasta el amanecer’, ‘Tu corazón es un puñal’ y ‘Milagro’ han sido los tres adelantos del disco, ¿son los que mejor representan su esencia?

Con el primer single quise mostrar el cambio de estilo con respecto a Polifonía. Podría haber escogido algún tema más bailable y radiable, pero aunque era arriesgado, me parecía una manera honesta de presentar el disco. ‘Bailaré Hasta El Amanecer’, en mi opinión, tiene la esencia del primer disco pero con una producción más precisa e interesante. ‘Milagro’ supone de nuevo una ruptura. No sé si son los que mejor representan la esencia, pero creo que son escaparates acertados de lo que te vas a encontrar luego en el interior.

Como decíamos más arriba, han pasado cuatro años entre un disco y otro, ¿qué diferencias encuentras entre el Aníbal de entonces y el de ahora? ¿Cómo se refleja esto en Gran Atlas?

En este disco he tenido las ideas más claras y he sentido que una vez presentado el lado más pop del proyecto en el primer disco, me podía permitir dar un salto en las formas y en el fondo para el segundo. A fin de cuentas tampoco tenía mucho que perder. Esto se refleja en el resultado. Hay más ganas de experimentar. Hay extremos más marcados.

Además de este proyecto, formas parte del dúo Ojete Calor, y también eres actor, ¿cómo se logra compaginar todo?

Ojete Calor está formado por dos personajes, Carlos Ojete y Aníbal Calor. Yo soy un servidor de esos personajes, un portavoz humilde que les ayuda a extender la palabra del Subnopop. Desde hace muchos años he alternado muchos trabajos distintos. A veces lo compagino bien y otras me cuesta un poco más, pero en general para mí es liberador poder dedicarme a cosas distintas. Me permite expresarme de más maneras.

Aníbal Gómez: “Gran Atlas habla de lo poco sensatos que somos cuando nos obsesionamos con alguien”

El disco se puede encontrar en tres formatos: digital en plataformas, en CD y en vinilo (en edición limitada). Hace unos años esta convivencia parecía casi imposible, e incluso el vinilo está viviendo un “renacimiento”, ¿esto se debe a que somos unos nostálgicos en lo que a escuchar música se refiere?

El vinilo y el cedé empezaron siendo enemigos, y ahora se hermanan para sobrevivir, como los grupos condenados al ostracismo que fueron rivales en una época y que pasados los años se van de gira juntos. El que saldrá perdiendo es el CD porque tiene menos valor en el mundo del coleccionismo. Yo he decidido venderlos juntos en mi página web, en una misma edición limitada. Creo que este renacimiento del vinilo tiene que ver con la edad. El vinilo tiene un valor muy romántico para mí. Algo que verán como una chorrada los que solo escuchen música digital. Tampoco te creas que yo estoy todo el día poniendo vinilos, porque casi siempre escucho la música en plataformas digitales, pero me encanta tenerlos ahí y manosearlos de vez en cuando. Era de esperar, que al haber crecido escuchando música en soportes físicos, nuestra nostalgia nos impulsara a recuperarla. Algún día, en un futuro, el mp3 también será vintage.

Fotografía de portada de Ana Teresa Simarro.

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