Jorge Drexler: Cuando el silencio se hace protagonista

Jorge Drexler: Cuando el silencio se hace protagonista

La pasada noche del 1 de febrero, Jorge Drexler puso en pie al Cartuja Center de Sevilla con un espectáculo de dos horas, en el que únicamente se acompañó de su guitarra. Algo al alcance de muy pocos.

Jorge Drexler: Cuando el silencio se hace protagonista
Fotografía de Patricia del Zapatero

Con un sold out “desde el decenio pasado”, como bien bromeó el uruguayo, presenciamos un espectáculo que los asistentes no podremos olvidar. Como si fuera la intimidad de la propia habitación de Drexler, las casi dos horas que duró el show giraron en torno a una puesta en escena minimalista, cuidada, sencilla y creada por Maxi Gilbert que hacía más tangible este sentimiento de intimidad. Ese escenario virginal iba girando alrededor de las canciones y de la propia interacción de Drexler con las mismas gracias al atrezzo que le acompañaban. A esta escenografía se unía el respetuoso público que se reunió ante las tablas del Cartuja Center. Aunque el espectáculo era algo que lo propiciaba, el silencio y la oscuridad se apoderaron del recinto, y con eso mismo se contagió a la audiencia. El silencio reinaba entre un público al que solo se le escuchaba cuando se animaba a corearle.

Jorge Drexler: Cuando el silencio se hace protagonista
Fotografía de Patricia del Zapatero

Respecto a Drexler, poco se puede decir de un artistas de su calibre. En este concierto perteneciente a la gira Silente, hizo un repaso por algunos de sus temas como ‘Eco’, ‘Estalactitas’, ‘Pongamos que hablo de Martínez’, ‘Todo se transforma’ o ‘Salvapantallas’, aunque también hubo espacio para las rarezas. Su primera canción, compuesta hace 30 años, ‘La Aparecida’ o ‘Cuando cantaba Morente’, zamba dedicada al cantaor Enrique Morente.

Jorge Drexler: Cuando el silencio se hace protagonista
Fotografía de Patricia del Zapatero

Cautivador, como siempre, musical y personalmente, Jorge Drexler nos deleitó con su lado más profundo, en un panorama musical en el que impera la impersonalidad y el confeti para destacar sobre el resto de artistas. Algunos llenan espacios con solo su guitarra, unos temas y unas conversaciones que ganan más fuerza en este tipo de espectáculos. Su interacción con el público es totalmente orgánica, recíproca e interesante, rompiendo esa barrera fría que se puede crear en los conciertos. Musicalmente, una vez más, demostró que lo suyo es un don a los que pocos podemos acceder.

Fotografía de portada de Patricia del Zapatero.

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