Haz como el gato: ¡Él sí que sabe! (Stéphane Garnier, 2018)

Haz como el gato: ¡Él sí que sabe! (Stéphane Garnier, 2018)

Muchas veces hemos pensado eso de “¡Quién fuera un gato!”, al ver su forma de vivir y de comportarse. Los que convivimos con alguno lo pensamos a diario, y no es para menos. Son unos seres despreocupados con lo que les rodea, van a su rollo, sin estresarse, sin preocuparse por tonterías ni por cómo los verán los demás. Una vida envidiable que Stéphane Garnier nos propone copiar en su libro Haz como el gato: ¡Él sí que sabe!

El autor de Lyon nos cuenta en este libro de autoayuda cómo, siguiendo unos (aparentemente) sencillos pasos, podemos alcanzar la paz que experimentan cada día nuestros compañeros gatunos. Decimos “aparentemente” porque nos habla de aspectos o conductas fáciles de seguir, que muchas veces nos decimos a nosotros mismos o nos proponemos cambiar, pero que al final en la práctica es otra historia.

Haz como el gato: ¡Él sí que sabe! (Stéphane Garnier, 2018)

Grijalbo ha editado en España este sencillo y pequeño libro, apenas 158 páginas, cuyo nombre original es Penser et agir comme un chat, y que ha sido publicado en el mes de mayo de 2018. Nos habla de que los gatos son libres, carismáticos, el centro de atención, que se aceptan a sí mismos, que son directos en cuanto a lo que quieren, saben imponerse, son sabios, o que primero piensan en ellos en lo referente a su bienestar, entre otros muchos aspectos. Garnier nos hace una breve introducción en cada capítulo exponiendo el caso felino, y lo extrapola al ámbito humano.

Paralelamente nos describe cómo es el día a día de un gato, desde que se levanta hasta que termina su “dura” jornada de trabajo. Desde que se despierta tranquilamente sin sobresaltos, un comportamiento que el autor nos invita seguir; pasando por el despreocupado desayuno, donde se conforma con tener  llenos los cuencos de la comida y el agua; el aseo, la cena, o un repaso por las innumerables siestas que se pega al cabo del día.

Nos solemos preocupar por cosas que carecen de importancia, dejando de lado a las que sí son determinantes; nos estresamos sin motivo en vez de atajar el foco que lo provoca para pasar a otra cosa y ganar en calidad de vida; o estamos pendientes de cosas que podríamos cambiar de nuestro físico, porque no nos sentimos a gusto con él… Como Stéphane Garnier diría, fíjate en el gato, y según lo que haga, copia su comportamiento. O como, a modo de reflexión, escribe parafraseando a Robert Stearns: “Puesto que solo tenemos una vida, ¿por qué no pasarla con un gato”.

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