Cuatro millones de golpes (Eric Jiménez, 2017)

Cuatro millones de golpes (Eric Jiménez, 2017)

La incombustible personalidad de Eric Jiménez en ‘Cuatro millones de golpes’

Cuatro millones de golpes hace alusión a la letra más famosa de Los Planetas, ‘Un buen día‘ (“He estado con Eric hasta las seis y nos hemos metido cuatro millones de rayas”). Pero creo que va más allá, podría ser también una metáfora o una realidad sobre la vida de Eric Jiménez, batería de Lagartija Nick y Los Planetas. Puede hacer alusión o bien a la dilatada experiencia del mismo, o bien a la cantidad de veces que la vida ha golpeado al granadino. Es una autobiografía cruda, dura, pero sobre todo, esperanzadora.

Cuatro millones de golpes (Eric Jiménez, 2017)

Tanto prensa como críticos han destacado más la vivencia del batería con la mítica banda Los Planetas que la suya personal, que prácticamente ocupa la mayor parte del relato, y es que nos plantea una perspectiva bastante negra. Es casi como estar viendo una película, pero sabiendo que al final las cosas salen bien. Pero mientras tanto, sufres por el acongojado protagonista que se casa con dieciséis años, que tiene como religión el punk y que apenas tenía para comer siendo un adolescente independizado.

Es asombrosa la sensibilidad con la que Eric habla de su vida, nunca cayendo en el victimismo y siempre demostrando su arrepentimiento. Además, le quita el tabú a ciertos temas como las drogas, las autolesiones o el suicidio, que hoy en día es tan necesario.

Cuatro millones de golpes (Eric Jiménez, 2017)

En este libro, la realidad supera a la ficción con creces. Cuando te das cuenta, el libro te atrapa, y te recuerda por momentos a libros tan tremendistas como Alta Fidelidad, de Nick Hornby o Instrumental, de James Rhodes, con el respectivo tono esperanzador del que hablaba previamente.

El precoz talento de Eric Jiménez en la batería es indudable. Le ha llevado a tocar en las mejores salas y festivales de toda nuestra península, y ahora que cumple 25 años junto a Los Planetas, no podemos olvidar sus inicios con la Falange, KGB, su participación en Omega o su impecable trabajo con Lagartija Nick, que tanto se han arraigado a su técnica y hacen hoy día lo que es: uno de los mejores artistas nacionales (literalmente, ha sido elegido 20 años consecutivos como el mejor batería alternativo español, así que no es una frase hecha).

Para concluir, me gustaría destacar la humildad de un artista de este calibre: “Creo que una de las pocas cosas en las que me he entregado en la vida al cien por cien ha sido tocando. La prueba está en que en directo toco como si fuera la última vez, porque me sale de dentro del corazón y porque el público se merece mi respeto”.

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