A las 3 son las 2 (Rodrigo Cortés, 2013)

A las 3 son las 2 (Rodrigo Cortés, 2013)

Mañana es de los días más desagradables del año. En realidad es uno de los dos más desagradables del año. Porque lo mismo da que a las 3 sean las 2, como que a las 2 sean las 3. El mismo fastidio es. Para los niños, para los ancianos, para quienes aún estamos en la zona media de la edad… hasta para los animales. Porque quién me dice que este desconcertante cambio horario que se produce dos veces al año no es un fastidio general.

Con motivo de la llegada de un nuevo cambio de hora, que además nos obliga a buscar el olvidado manual del microondas para saber cómo se modifica el dichoso reloj digital, en Gatrópolis hemos pensado que no estaría mal recordar que el director, actor, productor y guionista español Rodrigo Cortés (Pazos Hermos, Orense, el 31 de mayo de 1973) publicó en 2013 el libro A las 3 son las 2, tan pequeño en tamaño como las píldoras que escribe en el mismo; tan interesante y atractivo como ese sugerente título que le da nombre.

A las 3 son las 2 (Rodrigo Cortés, 2013)
Fotografía de Patandi

Publicado por la editorial Delirio, A las 3 son las 2 “es la cabeza de Rodrigo Cortés destilada en monodosis, oro puro, una selección afilada y brillante de delirios que no deja respirar, sin concesiones, a bocajarro, balas en forma de risa. Píldoras para pensar”, como hábilmente ha sido definido el trabajo.

El mismo Rodrigo Cortés en la introducción de A las 3 son las 2 explica este retorno al pasado como una segunda oportunidad en nuestras vidas, para enmendar errores o, simplemente, para evitarlos con la experiencia adquirida. Lo compara con los dados que “bailan de nuevo en el cubilete”, o con el niño que “retira a tiempo los dedos de la puerta”, o el artificiero que “aguanta la respiración y corta el cable azul”.

¿Qué supone un hora en nuestras vidas? ¿Tan relevante es adelantar o, como mañana, retrasar los relojes? Lo mejor es hacer como hizo en su día Rodrigo Cortés y tomarse a broma este juego con el tiempo, con el horario. Este deseo del ser humano por querer controlar lo intangible sirvió de título a un libro pequeño, breve, pero contundente. Porque como el realizador de Buried, Red lights o la recientemente estrenada Blackwood nos suelta con una de sus píldoras en A las 3 son las 2, “vivir no es durar”… y la vida hay que disfrutarla aunque el reloj sea nuestro torturador diario.

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