miguel hernández

«El poeta que no cesa», interesante mesa redonda sobre Miguel Hernández

En la tarde de ayer, una loable iniciativa de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, con  la colaboración del Centro Andaluz de las Letras (CAL), sirvió para rendir homenaje a Miguel Hernández. Ello fue a través de una mesa redonda en la que intervinieron expertos en la materia como el escritor Juan Cobos Wilkins, la periodista y escritora María Iglesias, la poeta Isabel Pérez Montalbán y el escritor Augusto Thassio. El lugar fue la Biblioteca Infanta Elena de Sevilla.

Miguel Hernández Gilabert nació en Orihuela (Alicante), el 30 de octubre de 1910, y  falleció el 28 de marzo de 1942 a causa de una tuberculosis; en palabras de María Iglesias, “murió de muerte natural, pero le mataron…”.

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Fotografía de Patandi

Durante hora y media, los invitados glosaron la figura humana y literaria del poeta de Orihuela, a la vez que compartieron el turno de intervenciones con el público que acudió al encuentro. Así, Augusto Thassio se refirió a Hernández como “una figura griega de la fatalidad, porque se atrevió a luchar contra el infortunio, y todo le salió mal”. Recordando su compleja y distante relación con su padre, la cual no se enmendó ni en sus últimas horas de vida, al negarse éste a visitarle a la cárcel: “su padre en su impiedad se negó a verle, argumentando que “él se lo buscó””. “Le obligó a ser pastor y le prohibió terminantemente coger un libro”, aseguró.

Este año se cumplen 75 de su muerte. Con este motivo, varias actividades se están llevando a cabo por el país, como esta mesa redonda en la que Juan Cobos Wilkins exhibió duplicados del expediente carcelario de Miguel Hernández de su estancia en la desaparecida cárcel provincial de Huelva. “La policía portuguesa cobró cinco pesetas por su entrega a la española”, refirió. También habló el escritor y poeta natural de Minas de Río Tinto de la mala aceptación que recibió el recordado Hernández por parte de la mayoría de miembros de la Generación del 27: “Salvo Vicente  Aleixandre, y su coetáneo Neruda, que no era de la Generación, Miguel nunca fue bien visto”. En este sentido, la mayor rivalidad le llegó de Federico García Lorca. No obstante, observa estas diferencias como “algo normal en un grupo de personas de diferentes procedencias y gustos”.

Isabel Pérez Montalbán resaltó “su compromiso poético-político”, y recitó un texto elaborado por ella misma sobre la base de la obra del poeta oriolano. También hizo hincapié en “dos tópicos erróneos sobre Miguel Hernández, como que fue un pastor pobre, cuando su padre poseía animales y él estuvo interno en un colegio, algo al alcance de la mano de muy pocas personas a principios del siglo XX; y el otro, que Josefina Manresa fuera su único amor, pues también estuvo con Maruja Mallo”.

María Iglesias destacó, entre otras cosas, ”su experiencia terrorífica  de la guerra y su gran creación literaria durante la misma”. Recitó el poema ‘Recoged esta voz’:

Naciones de la tierra, patrias del mar, hermanos

del mundo y de la nada:

habitantes perdidos y lejanos

más que del corazón, de la mirada (…)

Concluyó su intervención diciendo que “la esperanza de Miguel Hernández en el género humano se enfrió al final de su vida”.

Augusto Thassio anunció que está trabajando en un libro sobre “los documentos carcelarios de Portugal, en los que se puede leer que su único cargo fue pasar indocumentado la frontera”.

La mesa redonda fue moderada por el periodista Alejandro Luque.

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