Redescubriendo a Rosa Arciniega: Inmaculada Lergo reedita la novela ‘Mosko-Strom’

Redescubriendo a Rosa Arciniega: Inmaculada Lergo reedita la novela ‘Mosko-Strom’

El pasado jueves fue presentado el libro Mosko-Strom, El torbellino de las grandes metrópolis, la tercera novela que escribiera la peruana Rosa Arciniega (Lima, 18/10/1903; Buenos Aires, 1999), y que la también escritora e hispanoamericanista sevillana, licenciada en Geografía e Historia y doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla, Inmaculada Lergo, ha reeditado dentro de un exhaustivo trabajo de investigación llevado a cabo sobre la figura de la primera.

Este acto de presentación sencillo pero intenso se llevó a cabo en el Consulado General del Perú en Sevilla, ante el cónsul Gonzalo Zapater, y promovido por la editorial Renacimiento, gracias a cuya colaboración Inmaculada Lergo ha tenido la oportunidad de publicar la cuasi desconocida obra de Rosa Arciniega, quien además de Mosko-Strom, El torbellino de las grandes metrópolis (1933), escribió previamente otras dos novelas, Engranajes (1931) y Jaque mate (1932).

Redescubriendo a Rosa Arciniega: Inmaculada Lergo reedita la novela ‘Mosko-Strom’

Junto a Inmaculada Lergo estuvieron Marta Palenque, catedrática de la Universidad de Sevilla, y José María Rondón, periodista y escritor, quienes disertaron también sobre la figura de Rosa Arciniega.

¿Dónde estaba Rosa Arciniega?

Quizás esta pregunta sea la clave, si no una de ellas, de la labor de investigación de Inmaculada Lergo sobre Rosa Arciniega. El diario La República, de Lima, publicó el pasado 23 de marzo un artículo titulado ‘El misterio de Rosa Arciniega’, donde mostraba su sorpresa por el hallazgo de la peruanista sevillana Inmaculada Lergo, al asumir la falta de conocimiento que sobre la escritora y periodista existía en Perú: Siendo una veinteañera viajó a España y conquistó el ambiente intelectual de la década del treinta. Publicó cuatro novelas en tan solo seis años. Fue allegada a Vallejo, aviadora, periodista y viajera. Mosko-Strom, su tercera novela, ha sido reeditada y ya está entre nosotros”, comenzaba el escrito para cuestionar con estupor: “¿Por qué no conocíamos a Rosa Arciniega?”.

“Rosa Arciniega es una escritora que estaba olvidada, desgraciadamente no solo en España sino también en el Perú”, comenta Inmaculada Lergo. Peruanista desde hace muchos años, la escritora e hispanoamericanista afirma que conocía a Rosa Arciniega de nombre y un poco por su trayectoria. También por haber coordinado el capítulo que se dedica a Perú en la obra Escritores Hispanoamericanos en España. Pero reconoce que a pesar de “saber algo de ella, no me había detenido a leerla”. El detalle que la puso en alerta surgió unos años después, cuando el poeta, bibliófilo y editor sevillano Abelardo Linares, fundador de la editorial Renacimiento y de Ediciones Espuela de Plata, le prestó un libro recopilatorio de algunos de los cuentos publicados por Rosa Arciniega en Perú, titulado Playa de vidas.

Redescubriendo a Rosa Arciniega: Inmaculada Lergo reedita la novela ‘Mosko-Strom’
Fotografía de Patricia del Zapatero

Tanto le fascinó aquel contacto con la narrativa de Rosa Arciniega, que tras revisar durante mucho tiempo revistas de su época descubrió con sorpresa la cantidad de publicaciones de todo tipo, desde cuentos, a artículos de opinión, de viajes… que había producido, además de haber mantenido una intensa actividad social. “Me pareció un personaje interesantísimo. Cuanto más lo seguía, más me gustaba”, dice con satisfacción Inmaculada Lergo.  Finalmente decidió trabajar sobre la novela Mosko-Strom, aunque reconoce que “impactar, me impactó todo lo relacionado con Rosa”

Mosko-Strom es un título poderoso para una novela muy actual, que a pesar de los años encierra un mensaje con una vigencia relevante. “Hay pasajes que podrían haber sido escritos hoy”, confirma Inmaculada Lergo. Sobre Rosa Arciniega destaca que “nunca se dejó arrastrar por corriente alguna, ni en su país ni fuera de él; tenía una personalidad arrolladora”. “De una manera fulgurante -prosigue- comenzó a ser conocida en Madrid y en sus círculos de intelectuales, desde el peruano César Vallejo hasta la selecta tertulia de Ortega y Gasset”.   

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Fotografía de Patricia del Zapatero

Lo anterior confirma la posición destacada que logró alcanzar en España. En este sentido, Marta Palenque sitúa a Rosa Arciniega como una continuadora de la generación anterior, formada por Carmen de Burgos, Teresa de Escoriaza, María de Maeztu, Isabel de Oyarzábal… estudiosas y seguidoras de aquellas mujeres del Romanticismo que iniciaron el camino de igualdad y respeto.

Un mundo de hombres

“¿Cuál era la España que acogía a Rosa Arciniega cuando llega en 1928?”, cuestiona Marta Palenque. Para ello alude a una obra publicada justo un año antes: La mujer moderna y sus derechos, de Carmen de Burgos, un ensayo editado en 1927 donde plantea la necesidad de que cambie el Código Civil: “las mujeres no podrán ser libres hasta que este no cambie”. “Cuando Rosa Arciniega llega a España -explica- lo hace como una mujer nueva, que viste como un hombre, valiente, comprometida, que se afilia al Partido Socialista… que inmediatamente conecta con las mujeres españolas del Lyceum Club Femenino, del Ateneo… mujeres muy atrevidas y educadas que hicieron prevalecer los derechos de la generación anterior” (la de Carmen de Burgos). La España que se encontró la escritora y periodista peruana era un mundo de hombres. De ahí que la catedrática de la Universidad de Sevilla destaque su relevante papel en un ambiente literario exclusivamente de hombres, el de los primeros años del siglo XX.

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Fotografía de Patricia del Zapatero

El inicio de un excelente trabajo

La edición que de Mosko-Strom ha realizado Inmaculada Lergo (Editorial Renacimiento. Ediciones Espuela de Plata) es solo el inicio de un proyecto de publicación de una biblioteca específica de Rosa Arciniega. En pocos meses será publicada la primera novela que escribió, Engranajes. Y es que la autora peruana mantuvo una intensa actividad creativa; algo que llama la atención de Inmaculada Lergo, quien destaca la rapidez “con la que fue publicando sus obras y lo pronto que alcanzó la madurez con solo tres novelas”. El caso de Rosa Arciniega da pie a José María Rondón a plantearse una pregunta: “¿Qué hace que unos autores, al margen de la calidad, pervivan hasta nuestros tiempos y otros no?”. Empero, el periodista y escritor agradece “este regreso de Rosa Arciniega a través de Mosko-Strom gracias a Inmaculada Lergo y a la editorial Renacimiento; un regreso que viene a completar la historia incompleta de la literatura española de la II República”.

“Engranajes es una novela social que atrapa inmediatamente; Jaque mate es una novela política en la que no aparecen personajes femeninos, donde traza la figura, con una gran capacidad de anticipación, de un dictador que tiene todas las características de Mussolini, Hitler o Franco”, apunta la peruanista Inmaculada Lergo sobre las dos primeras obras de Rosa Arciniega, de la que comenta que “se llamaba así misma una anarquista mística. Defensora de un feminismo muy particular: no le gustaba que las mujeres se quejaran, sino que prefería decir, “ya estamos aquí, ya hemos conseguido cosas”…”.

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Rosa Arciniega

Natural de Lima, Perú, donde nació en 1903, salió muy joven de su país para, tras un viaje por Europa, asentarse en España hacia 1928, donde permanecería hasta 1936 en que regresó a sus raíces. Desde su llegada a Madrid se incorporó al prolífico ambiente cultural de la España de esos años, editando varias novelas –las dos primeras, Engranajes y Jaque mate, recibieron la distinción de novela del mes–, numerosos cuentos, un drama radiofónico y artículos de diversa índole en cabeceras como Nuevo Mundo, Blanco y Negro, La Gaceta Literaria, Ahora y Ondas, entre otras. Su tercera novela fue Mosko-Strom (1933), a la que le siguió Vidas de celuloide. La novela de Hollywood (1934) y Pizarro (Biografía del conquistador del Perú) (1936). Arciniega dará conferencias y formará parte de la tertulia que Ortega y Gasset mantenía en torno a la Revista de Occidente. Ya fuera de España publica una colección de cuentos, Playa de vidas (1940), en Colombia, y otras biografías de conquistadores en Santiago de Chile y Buenos Aires. Su labor periodística continuó siendo intensa, colaborando en El Tiempo (Bogotá), La Crónica (Buenos Aires), El Universal (Caracas), El Telégrafo (Guayaquil), El Diario (Nueva York), La Prensa (San Antonio, Texas) o La Opinión (California), además de otras cabeceras de las ciudades en las que residió: Lima, Santiago de Chile y Buenos Aires. Participó activamente en el Congreso por la Libertad de la Cultura (1950-1967); suscribió el Manifiesto en defensa de Hungría de intelectuales americanos en 1957; y fue la primera mujer peruana acreditada como diplomática ante un gobierno extranjero, como Agregada cultural del Perú en Argentina. En 1986 su país la reconoció como escritora de prestigio internacional, concediéndole una pensión de gracia. Murió en Buenos Aires en 1999.

Fotografía de portada de Patricia del Zapatero.

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