Miguel Rivera: “Con Sistemas Binarios me apetecía abrirme en canal ante la gente”

Miguel Rivera: “Con ‘Sistemas Binarios’ me apetecía abrirme en canal ante la gente”

Cuando se habla de Miguel Rivera es hacerlo de arte, sensibilidad y magia. Una magia que vuelca en cada una de sus creaciones musicales, pero ahora también literarias. Logrando componer imágenes, olores o sensaciones a partir de palabras. El pasado mes de febrero, el cantante y compositor se estrenó como escritor con su primer libro de poemas y relatos. Sistemas Binarios es una experiencia que se suma a la larga trayectoria que atesora el alcalareño, tras 30 años de carrera (20 de ellos al frente de la banda Maga). En esta obra se ha mostrado tal cual es, sin escudos ni barreras, convirtiéndose en una catarsis personal, con el que ha descubierto, entre otras cosas, a perdonarse más a sí mismo, como nos explica en esta entrevista.

Miguel Rivera: “Con Sistemas Binarios me apetecía abrirme en canal ante la gente”
Fotografía de Andrea del Zapatero

El pasado 20 de febrero se publicó Sistemas Binarios (Aguilar – Verso y cuento), tu estreno literario, ¿cuál ha sido el germen de esta obra?

Surge porque hace un par de años, Zahara me propuso hacer una colaboración con ella en el disco que estaba preparando en aquel momento, Astronauta. Me preguntó si tenía alguna canción, le dije que música no tenía, pero sí textos, y le pasé una selección. Le gustó mucho uno de ellos, que terminó siendo la canción ‘Big Bang’. Los textos que le mandé, serían unos ocho, se los pasó a su editora. Al cabo de los meses me escribió esta y me hizo la propuesta de publicar un poemario. Al principio me dio un poco de vértigo, porque llevo toda la vida haciendo letras, pero nunca me había planteado hacer algo que no fuera para cantarlo. Le eché narices y dije, “¿por qué no?”. En cuanto tuve tres o cuatro textos ya le cogí el tranquillo, el gusanillo y el veneno de escribir.  Y de repente me ponía a trabajar a diario, y empecé a tener una cantidad de textos que terminaron conformando Sistemas Binarios.

Comentaste en la presentación del poemario en Caótica del cambio de escribir letras para canciones a escribir poemas, ¿qué diferencias has encontrado en este proceso?

Aunque todo parte de que el imaginario de Maga es el imaginario de Miguel Rivera, llevo 20 años haciendo canciones para Maga y la simiente es la misma, lo que ocurre es que cuando trabajo para una letra, los textos están pensados para ser cantados. Hay una intencionalidad rítmica, también de síntesis, de repetición, por el tema del estribillo, para que tenga ritmo y sea algo fácil, reconocible y llevadero. Eso, que era a lo que estaba acostumbrado hasta el momento de empezar a escribir Sistemas Binarios, parecía ser un escollo, un problema a la hora de afrontar textos de corte poético para no ser cantados, pero eso a la vez se convirtió en un trampolín. Me dio la oportunidad de escribir sin corsé. Dije: “voy a dejarme llevar por lo que me vaya viniendo automáticamente a la cabeza, sin necesidad de buscar una métrica o una musicalidad”. Que la musicalidad ya venía inherente a mi manera de escribir. Cuando ya tenía material, recuerdo que se lo pasé a amigos míos escritores, y todos decían: “es curioso cómo la musicalidad es intrínseca a los textos, cómo se nota que eres cantante”. Y yo no me di cuenta de eso hasta que me lo dijeron. La música está en mis venas y en mi día a día, y todo lo que hacía tenía que ver con la música, desde pequeño. Esa ausencia de corsé me permitió escribir casi pictóricamente, plasmar las ideas que me venían a la cabeza como si fuera pintando. Esto me fue gustando, me fue llevando a otros terrenos de temáticas, de imágenes más abiertas, más abstractas que la letra de una canción, me fue alimentando, ese veneno fue creciendo dentro de mí, y me permitió seguir escribiendo con total libertad y viendo lo que salía.

Miguel Rivera: “Con Sistemas Binarios me apetecía abrirme en canal ante la gente”
Fotografía de Andrea del Zapatero

Esa referencia pictórica de la que hablas llama mucho la atención cuando se leen tanto los poemas como los relatos que forman Sistemas Binarios. Es casi como si se pudieran tocar, oler o sentir los conceptos sobre los que escribes…

Es curioso porque hace poco estuve hablando con Julio Muñoz, Rancio Sevillano, un escritor maravilloso (también tiene un programa en la Cadena Ser), y él hacía referencia a esto. A ese poder sinestésico que tiene mi manera de escribir. No tengo ni idea de dónde viene, pero sí es cierto que me inspiran las cosas sensoriales, los olores, la luz, los colores… Ese tipo de cosas me provocan sensaciones que se traducen en palabras, es mi medio natural. Quizás si tuviera que investigar un poco más allá, todo esto viene de una frustración como artista gráfico. Yo me quedé en los dibujos cuando tenía seis o siete años. Dibujaba muy bien para siete años (risas). Pero me quedé en el estilo de los siete años. Entonces esa ambición frustrada por ser pintor o dibujante se ha ido canalizando en otras vías artísticas como la música y la literatura en este caso. Y mucha gente me lo dice, que es como dices, que incluso se puede oler. No sé de dónde viene, pero reconozco que es así, que hay mucha sinestesia en mi manera de escribir, y creo que es un sello que me identifica de alguna manera.

Muchas veces se dice que escribir nos puede servir como terapia, a la hora de sanar aspectos de nuestras vidas. En tu caso, escribir Sistemas Binarios, ¿cómo te ha servido? ¿En qué manera te ha podido ayudar?

El ejercicio de escritura de este libro ha sido poner sobre la mesa muchas cosas que tenía en mi interior, muchas vivencias personales… Que al final te das cuentas que son cosas que vivimos todos, pero tú las vives como propias, y parece que eres el único sobre la faz de la tierra al que le pasan. Pero es cierto que en las letras de Maga hablo de experiencias, de cosas cotidianas, que uno vive o que te han contado. Pero en este libro hay mucho de autobiográfico, muchas vivencias personales, catárticas… Ponerlo todo en el papel ha sido casi un autoexorcismo o una autoterapia. Incluso esos cambios de pieles en los que me he visto en este libro, como ponerme en la piel de una mujer o hablar de experiencias que no he vivido, pero que me imagino. Hay un escritor que me gusta mucho, se llama Eloy Tizón, y tiene una frase que me gusta emplear, porque me siento muy identificado con ella y es algo así como “escribo sobre pasiones porque las he vivido, porque me gustaría vivirlas, o para no tener que vivirlas”. Ahí se resume lo que siento y lo que me ha motivado a escribir esto. Muchas veces son experiencias que he vivido, que necesitaba sacar de mí, a modo casi de terapia; otras fantasías, que de alguna manera pensaba que podía vivir en otro cuerpo, en otra edad, en otro momento de mi vida; y otras que no querré vivir; entonces lo expulso en el libro, y de alguna manera también te liberas de eso. Pero está claro que hay mucho de mí, es un ejercicio de exposición que me apetecía en este momento de mi vida. Esto es Miguel Rivera, solo ante el peligro, no tengo que consensuar con mis compañeros como ocurre en el grupo. Me apetecía abrirme en canal ante la gente.

Miguel Rivera: “Con Sistemas Binarios me apetecía abrirme en canal ante la gente”
Fotografía de Andrea del Zapatero

Después de, como dices, abrirte en canal ante la gente, de mostrar una versión más íntima de Miguel Rivera, ¿qué respuesta te está llegando por parte del público?

Hasta hoy solo me llegan mensajes buenos, y no solo en el sentido de “¡Oh, qué guay tu libro!”, como puede ser por una cuestión de cortesía. Aquí no hay un contacto directo con el lector. Cuando estoy un concierto, sin embargo, estoy tomando la temperatura del público a través de los aplausos, con el nivel de participación, pero aquí no. Estoy un poco vendido, si no me quieren decir qué les ha parecido el libro, no me lo contarán. Entonces el hecho de que la gente me escriba un mensaje, con el libro al lado, en privado en Instagram, para decirme qué ha sentido, lo que le ha gustado, lo que le ha removido por dentro… Es significativo que ese ejercicio de sinceridad conecta con lo profundo de todas las personas. Independientemente de si tu estilo o el del libro sea afín a lo que te gusta. Pero cuando se habla de las cosas de nuestro interior, nos paremos todos mucho. Ha sido muy gratificante.

Hay algo de pudor a la hora de exponerse públicamente.

Sí. Hubo una fase de pudor, que una vez superada, te vuelves liviano. Es como, “he sido capaz de abrirme, la gente me ha visto por dentro, y le ha gustado lo que ha visto”. Te sientes doblemente gratificado, por el hecho de haber expulsado esto. No todo lo que he contado son cosas que necesitaba soltar porque me estaban quemando, no lo he pasado mal escribiéndolo, simplemente ha sido un ejercicio de sinceridad. Hay un amigo escritor mío, de aquí de Sevilla, que se llama Carlos Frontera, que escribe unos cuentos maravillosos, y le he pedido asesoramiento a la hora de escribir. Me sentaba con él a tomar café, le preguntaba cosas, y me dijo una cosa que me marcó: “un buen punto de partida para escribir es plantarte ante ti mismo y contar cosas que te den pudor contar de palabra”. Él me hablaba de los relatos. Es una forma de tirar del hilo, si no tenía que inventar otra cosa. Cualquiera de nosotros puede contar lo que sea. Todos tenemos secretos, al final te das cuenta que la gente tiene muchas cosas que se van guardando, y se acumulan en una especie de departamento secreto, y si empezáramos a tirar del hilo, quizás todos podríamos escribir libros.

Teniendo en cuenta que este es un proyecto en solitario, donde te muestras más desnudo al público, ¿te has sentido como más “parapetado” al hablar de ti en canciones de Maga? 

Lo que está claro es que esto es primera persona, y no puedo disimular. Y lo otro es una voz que habla por un colectivo, que somos el grupo, y aunque yo cante, y aunque la letra sea mía, sigue siendo el discurso de Maga. Aunque aquí la simiente sea la misma, es mi voz personal e intransferible. Pero los dos universos tienen mucho que ver, no quiero ni mucho menos pretender decir que este libro neutraliza, eclipsa o reniega de mi trabajo con Maga, en absoluto. Afortunadamente tengo la capacidad para afrontar Maga, afrontar esto y muchas cosas más. Mientras pueda seguiré practicando la diversidad, me divierte. Esto seguirá su curso, Maga también; si me apetece hacer canciones por mi cuenta, las haré… 

Miguel Rivera: “Con Sistemas Binarios me apetecía abrirme en canal ante la gente”
Fotografía de Andrea del Zapatero

En lo referente a la escritura de los textos, ¿cuándo sabes si lo que has escrito está terminado? ¿cuándo decides no añadir ni quitar nada?

Soy súper meticuloso, súper autocrítico y súper perfeccionista. Hay algunos textos que me han salido del tirón, pero otros han tenido un montón de vueltas. De hecho, de algunos textos hay como siete revisiones. Siempre hay algo que se puede cambiar. Lo primero que hice cuando fui a la imprenta y me dieron el libro, fue leerlo del tirón y ver si había alguna errata. Y cuando no encontré ninguna… pensé, “esto en la siguiente edición lo cambio, esta palabra…” (risas). Sí, sí, en ese plan de loco. No es el perfeccionismo por encontrar la excelencia, sino porque siempre creo que se pueden expresar de una manera mejor algunas cosas, otras no, están redondas ya. También hay una fecha de entrega marcada, y sabía que ese día entregaba un Word a la editora, y que ya se escapaba todo de mis manos. Aun así me puse pesado y pudimos cambiar algunas cosas. Es cierto que todo el tiempo anterior estuve dándoles vueltas a los textos, incluso les pasé a la editora para que pasáramos a la fase de corrección y optimización de estilo. Pero hay momentos que entregas eso y dices, “¡ya está!”. Estoy muy contento con todo ese proceso, no me hubiera sentido satisfecho con el libro si lo hubiera dejado tal como entregué el manuscrito.

En el libro se van combinando los poemas con los relatos, ¿cuál de los dos te gusta más?

Nunca había escrito un relato, y los poemas son los que más se parecen a una canción; y sobre todo este tipo de poemas, que es prosa poética, no tiene rima, la métrica es muy libre. Se parece mucho a mi manera de escribir en Maga. Originariamente iba a ser un libro solo de poemas, pero me salió algo más narrativo, y le pregunté a la editora si se podía meter algún cuento. Empecé a desarrollar esa vertiente y fue un descubrimiento. Aunque el símil pictórico que te digo de las sensaciones me viene bien, es válido también, la narrativa me permitía que los elementos que aparecían, ya fuesen personajes, lugares, situaciones o tiempos concretos, tuvieran más espacios para moverse para desarrollarse. Puede parecer el típico tópico de que los personajes se escriben solos, pero es cierto. Cuando uno empieza a escribir, si lo vive de verdad, se da cuenta que hay cierta verdad en eso. Llega un momento en el que empiezas a escribir, y en tu subconsciente los personajes comienzan a desarrollarse. A lo mejor estás durmiendo y pasan cosas. Yo me levantaba, tenía una libretita, y lo iba apuntando todo. Obviamente lo creas tú, pero me gusta ese punto mágico de que los personajes se inventan a sí mismos o que están esperando a que tú les hagas el traje como ellos quieran. Hay un relato, que me gustó mucho y mucha gente me lo ha dicho, en el que parece que todo el tiempo está hablando de un chico y una chica, y en un momento hay un clic, y son dos chicas. Estaba escribiéndolo desde la perspectiva del chico, pero hubo un momento en el que un duendecillo me dijo, “y ahora haces este giro”. Y me encantó, porque no es forzado, fue muy espontáneo. Esa es la prueba fehaciente de que los personajes tienen vida propia y se crean así mismos de alguna manera. 

Fotografía de Andrea del Zapatero

Durante todo este viaje que ha sido Sistemas Binarios, ¿qué has descubierto sobre ti mismo?

He descubierto a perdonarme a mí mismo algunas cosas, a ser menos punitivo, no cargarme con la culpa de muchas cosas. Ha sido una especie de catarsis. Me podía haber ahorrado el dinero de la terapia (risas). Pero es verdad que funciona un poco por ahí. Poner mucha verdad, cosas que originariamente me podrían dar un poco de pudor contar, saber tú de dónde vienen, la gente más cercana a ti puede sentirse identificada, o saber de dónde vienen esas cosas… Cuando terminé, para mí fue una experiencia muy grata, me alivió por un lado. Pero ese proceso de liberación dio fruto a una cosa muy hermosa también. Porque con la terapia, al fin y al cabo, tú vas, te has gastado un montón de pasta, y te sientes un poco mejor. Pero aquí, he puesto mi esfuerzo, y queda algo que puedo compartir con los demás. Que de ese ejercicio de remover por dentro y de sacar muchas cosas, el resultado sea un libro que alguien pueda leer, se pueda emocionar con él, o sentirse identificado, es maravilloso.

Y tras este estreno en el mundo literario, ¿qué tienes pensado hacer? ¿Seguirás por este camino?

Yo espero que sí. Ha sido un veneno que me ha entrado mucho. Ha sido un descubrimiento lo de los relatos, me gustaría seguir por ahí. El libro no hace ni dos semanas que se ha publicado, con lo cual, creo que le queda bastante vida. Pero es cierto que me gustaría seguir escribiendo. De hecho, técnicamente, escribir, sigo escribiendo, pero sí me gustaría seguir publicando. Evidentemente seguiré haciendo música. Con Maga tenemos pensado sacar un adelanto dentro de poco, una canción nueva. Esto no va a eclipsar a la música y va a convivir con ella, porque tiempo hay.

Fotografía de portada de Patricia del Zapatero.

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