María Reig: “En Papel y tinta quise reflejar el agobio que sentía al conocer la realidad de las mujeres de la época”

María Reig: “En Papel y tinta quise reflejar el agobio que sentía al conocer la realidad de las mujeres de la época”

María Reig ha irrumpido en el panorama literario con Papel y tinta (Suma de Letras), y lo ha hecho para quedarse. Talento, ganas e ilusión no le faltan, sobre todo después de la gran acogida por parte de crítica y público de su primera novela. Ha podido ver su sueño cumplido gracias a una campaña de crowdfunding que recibió todo el apoyo necesario en tan solo 24 horas, y que al finalizar contaba con el doble de lo solicitado. Esta joven periodista ha encontrado en la ficción histórica su espacio desde el que hablarnos, a través de personajes que nos inspiran y nos hacen reflexionar. Elisa Montero es uno de esos personajes, y os invitamos a conocer su vida y a su creadora. 

Papel y tinta (María Reig, 2019)

Te has formado como periodista en la Universidad Complutense de Madrid, además de estudiar un Máster en Dirección de Comunicación Corporativa, pero ¿dónde nace tu pasión por la literatura? ¿cuándo te diste cuenta que querías escribir y compartirlo con la gente?

Pienso que todos los niños son imaginativos y creativos a su manera. Yo disfrutaba muchísimo escribiendo mis propias historias, y recuerdo que desde muy pequeñita escribía cosas cortitas, poemas y demás. En el verano de los 12 años me terminé de leer una novela que me gustó mucho, y pensé “yo también quiero hacer esto. Quiero ser capaz de escribir una historia larga, definir a los personajes…”. Entonces a partir de ese momento me puse a escribir relatos más largos y complejos cada verano, que era cuando no tenía obligaciones de estudiar. Cuando llegó el día de elegir qué estudiar, yo lo tenía muy claro. Quería estudiar periodismo precisamente para seguir desarrollándome como escritora. Era una carrera que me iba a dar esa soltura que necesitaba para escribir más, sobre distintos temas… Entre las cosas que me aportó está la perspectiva de la documentación. Y fue después de la carrera y el máster cuando se me ocurrió la idea de Papel y tinta. Puse en práctica todo eso que había ido adquiriendo, y arranqué esta historia. Empecé a documentarme y a escribir de una forma más madura en comparación a todas las que había hecho antes. Pero el compartirlo con los lectores era algo que veía muy lejano poder conseguirlo. Aunque una vez que iba avanzando la historia de Papel y tinta pensé que por lo menos debía intentarlo.

Papel y tinta es tu primera novela, ¿cómo surge contar la historia de Elisa Montero?

El detonante que hizo que empezara a escribir el personaje de Elisa, que fue con lo primero con que comencé a plantear la trama, fue el terminar de leer la biografía de mi tatarabuelo. Mi abuela me dejó una edición que guardaba con mucho cariño, y en la que además de su biografía, había muchos poemas que él escribió. Él fue poeta, libretista de zarzuelas y periodista a finales del siglo XIX y principios del XX. De alguna manera me di cuenta que tenía una conexión especial con la motivaciones tanto de mi tatarabuelo, como después mi bisabuelo y mi tío bisabuelo, que también fueron por esa rama de la escritura. Entonces pensé: Si hubiese nacido en esa época, quizás hubiese tenido las mismas aspiraciones, pero tal vez no las mismas oportunidades para realizarme. Empecé a plantearme esto, y de ahí nació el personaje de Elisa. Me puse a documentarme sobre la época, buceé en ese momento histórico tan concreto (principios del siglo XX), y ver cómo era la situación de la mujer, cómo era Madrid… Y así lentamente, después de muchas horas de documentación y de imaginar, fui construyendo lo que después fue Papel y tinta.

Para poder editar esta novela planteaste una campaña de crowdfunding que fue todo un éxito. Ganarte la confianza de tanta gente y que apueste por tu talento siendo esta tu primera novela, tiene que ser un chute importante para luchar por tu sueño, ¿no?

Totalmente. Siempre se dice “los principios son difíciles”, pero en mi caso es lo que tú dices, fue un chute tan fuerte de energía. Ver que la gente está confiando en un proyecto del que ellos no habían leído. Algunos habían leído en el blog mis relatos, y les habían transmitido esa pasión que yo tenía por escribir. Pero no deja de ser una novela que ellos no han leído, y no saben si va a estar bien, si va a estar mal… También pienso que en el proceso de crowdfunding, como no podía mostrarles la novela, intenté transmitir que no era capricho de un día, sino que iba a poner toda la carne en el asador y toda mi ilusión. Y de pronto toda esa ilusión la recibe la gente y te da su confianza y su dinero. Siempre comentó que una cosa es dar un apoyo moral y otra cosa es poner dinero, aunque sean cinco euros. Pero son cinco euros de una persona que lo está depositando en una campaña para que tú consigas algo. Ellos obtienen unas recompensas, pero son simbólicas, no obtienen ningún beneficio. Entonces ha sido un regalo toda esa experiencia. Después, cuando apareció Suma de Letras, y quiso apostar también por la novela, se lo comuniqué, les comuniqué a todos: “Mirad, han cambiado los planes, ¿queréis que os devuelva el dinero o queréis seguir?”. Todos decidieron quedarse y mantener su apoyo, y fue un nuevo regalo. No te lo crees y dices “¡qué suerte tengo!”.

María Reig: “En Papel y tinta quise reflejar el agobio que sentía al conocer la realidad de las mujeres de la época”
Fotografía de Paco Navarro

En Papel y tinta la ficción y la realidad se dan la mano, ya que la historia de España se va colando en la trama de la protagonista, ¿cómo ha sido el proceso de documentación? ¿Qué complejidad tiene este género?

Realmente la documentación ha sido el mayor desafío, porque me encanta la Historia, soy una amante de la Historia y le tengo mucho respeto. Primero al género de ficción histórica y por otra parte la Historia en sí. Como lectora me gusta aprender con las novelas que se enmarcan en una determinada época, y yo aspiraba a eso cuando me planteé escribir Papel y tinta. Es cierto que siempre tenía esa presión, me auto exigía o me auto imponía, el decir, “el día que te pongas a hacer esto, hazlo bien. Ten cuidado, no cometas gazapos, cuida muchísimo los detalles”. Porque muchas veces en los detalles es a lo mejor cuando el lector desconecta. A mí me pasa a veces cuando leo algún anacronismo, como que desconectas de la historia. Tenía que intentar que todo estuviese muy pulido. Sabía que la documentación era muy importante, y tenía que cuidarla en todas las fases del proceso. Una parte muy importante de la documentación fue al principio, antes de ponerme a escribir, fue para aterrizar en la época, fue una documentación de contextualización, de aterrizar en la mentalidad de la época, en cómo vivía la gente, en cómo era el Madrid de principios de siglo… Y luego mientras escribía, la consulta de documentación era constante, porque Papel y tinta es una novela que se construye mucho a través de los periódicos de la época. Como hay muchas escenas de las redacciones de periódicos o comentarios entre periodistas sobre la actualidad, para mí era muy interesante ir consultando constantemente los periódicos. Me abría en la hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional varios periódicos del día que escogía: La correspondencia de España, El Heraldo de Madrid, El Imparcial, El Liberal, La Voz, el ABC… Y de alguna manera iba construyendo cómo podía ser el conjunto de noticias cotidianas de ese momento, porque evidentemente no todos los días termina la Primera Guerra Mundial u ocurre el Desastre de Annual, por lo que tenía que meterme mucho más en el detalle. 

En la novela encontramos nombres muy importantes de nuestra historia, y que se van intercalando en la trama, como Carmen de Burgos, Ramón Gómez de la Serna, Luis Bello, María de Maeztu, Valle-Inclán o Miguel de Unamuno. Incluso los personajes interactúan con algunos de ellos. 

Era otro reto. Dentro de documentarme y de ir construyendo la historia, el siguiente reto era si mezclaba realidad y ficción, y me apetecía muchísimo. Fue una de las cosas que más claras tenía desde el principio. Quería que interactuara la protagonista con personajes de la época. Me llegó un poco el romanticismo de pensar que evidentemente esos personajes que hemos estudiado en los libros de Historia y Literatura podían estar en el Madrid de época, en la calle Alcalá, en una terraza… Y te los podías encontrar. Me parecía tan alucinante poder recrear ese Madrid y que la protagonista se encontrara con esas personalidades, que fue algo que decidí casi enseguida. Iba a ser complicado, no quería meter la pata, pero quería que estuvieran. Una vez que te vas topando y vas viendo que ellos tienen su historia, y que muchas veces ha caído en el olvido o ha pasado más desapercibida, y me apetecía. Y ya que me iba topando con ellos, lo siguiente era introducirlos en la novela, contar algún matiz, de un detalle, de algo que consiguieron o que aportaron en esos años. Sobre todo en el caso de Carmen de Burgos o de algunas de las mujeres que nombro. Porque aunque poco a poco se va desenterrando todo lo que ellas han aportado a la sociedad o a sus campos específicos, me parecía justo que ya que estaba escribiendo una novela en la que hablo sobre la igualdad, la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres (en un momento en el que no era así), pues si me topaba con estos personajes, que ellos también formaran parte de la novela.  

Se produce una paradoja en Papel y tinta, y que tanto la autora de la novela como la protagonista comparten vocación e inquietudes intelectuales, pero en momentos sociales muy diferentes. Mientras que tú has podido elegir lo que quieres ser y a lo que te quieres dedicar, Elisa no tiene tanta suerte por las “normas” de su época, ¿cómo has vivido esto desde tu perspectiva?

Tenía al final una distancia con la protagonista de 100 años, entonces para mí era importante a la hora de escribir la novela en primera persona, que para ponerme en los zapatos de Elisa, yo me tenía que olvidar de mí. La mentalidad o la crítica que quería reflejar en la historia, tenía que ser una crítica vista desde los ojos de una mujer de principios de siglo. Tenía que intentar alejarme de conceptos o cosas que doy por sentado, porque al haber nacido 100 años después evidentemente para mí no supone un gran problema, porque ya las hemos adquirido y nos parecen normales. Pero en ese momento no se habían conquistado. Por lo que tenía que retroceder en el tiempo, y dejar a un lado esas cosas que me parecían lo más normal, pero que por entonces no se veía así. Había prejuicios, había una series de ideas que se inculcaban desde muy pequeños, y que tenía que reflejar en Elisa. Hay veces que ella se ve en la dificultad de hacer cosas que no nos acarrean ningún quebradero de cabeza, pero a ella le supone una dificultad y debía reflejar eso. Es cierto que toda la parte de la vocación es cuando he dejado salir más mi yo interior, de lo que supone para mí la pasión por escribir, de contar historias o jugar con las palabras. Y ahí digamos que Elisa y yo nos fusionábamos. Pero es cierto que lo único que tendríamos en común es eso, y un poco la lucha de cada una por conseguir su sueño, pero en lo demás Elisa es muy diferente a mí. Y así la he escrito, también para que fuera más divertido y más enriquecedor para mí. Intentar bucear en una manera de pensar en ciertos modos muy distinta, una manera de actuar a lo mejor totalmente diferente a como yo lo haría. He intentado jugar con nuestras semejanzas y diferencias para que al final fuera un proceso más interesante, tanto para mí como para el lector. 

Leyendo la novela hay ocasiones en las que he tenido sensación de mucho agobio sobre todo cuando a Elisa no le dejaban elegir nada que tuviera que ver con su vida debido a ese encorsetamiento de la sociedad. Hasta cortarse el pelo era un drama para una mujer. Es como que su vida no le pertenece, ¿no?

Claro, era un poco lo que quería mostrar. En ese momento yo alucinaba cuando encontraba datos de como era la situación de la mujer en ese momento. La mujer no podía votar, no podía aceptar una herencia sin el consentimiento del esposo, no podía abrir una cuenta en un banco… Y esto ha sido hasta hace relativamente poco tiempo, menos de lo que nos imaginamos. A la conclusión a la que he llegado es que no teníamos ni los mismos derechos, ni los mismos privilegios, ni podían aspirar a las mismas obligaciones por tomar las riendas de su vida. Iban muy a remolque. Sobre todo estamos hablando de ciertas circunstancias de estar limitadas al hogar en las clases medias altas. En las bajas había que llevar el pan a casa y ahí trabajaba todo el que podía. Pero mirando en las clases altas, las mujeres estaban muy muy limitadas. No estaba bien visto que fueran solas por la calle, siempre tenían que ir con la figura de la chaperona o de amigas. Fue algo que quise experimentar con Elisa, y con la dualidad de comportamientos en determinadas circunstancias conforme a las dos identidades que se van mezclando en la novela. Y quise reflejar ese agobio que iba encontrando al conocer más sobre la realidad de las mujeres, que hasta hace cuatro días tenía que soportar que sus decisiones pasaran por otras personas, no por ellas mismas.

Todos además opinan sobre qué es lo mejor para ella, sin pararse a pensar lo que ella quiere. Incluso en el plano emocional y de relaciones personales, ¿tenían cabida los sentimientos en una época como la que se narra en la novela?

Lo que es el amor romántico ha ido evolucionando mucho, incluso entre los 50 últimos años a la actualidad. Vemos un cambio en cómo se toma cada uno las relaciones de parejas. Pienso que sí que había cabida para los sentimientos, pero es cierto que la circunstancia de Elisa es muy concreta. Y ella se enamora de una persona con la que comparte las mismas pasiones, y esas ambiciones hacen complejo que puedan llevar una vida los dos juntos. A su complicada situación personal se le suma el hecho de que son personas enamoradas de su pasión, más allá de encontrar refugio el uno en el otro, valorarse y quererse, lo que adoran los dos es el periodismo. Ahí está la historia romántica de la novela, que es: Elisa y Pascal ¿a quién quieren más, al periodismo o a ellos? 

María Reig: “En Papel y tinta quise reflejar el agobio que sentía al conocer la realidad de las mujeres de la época”
Fotografía de Paco Navarro

Comparando la vida de la mujer a principios del siglo XX con la actual, sentimos que se ha avanzado muchísimo en la búsqueda de ese respeto e igualdad hacia la mujer. Sin embargo se tiene la sensación de que todavía queda bastante por hacer. Y a eso hay que unir las intenciones de determinados sectores de que retrocedamos muchos años. Se están viviendo tiempos extraños…

Lo que me ha servido esta novela, el retroceder en el tiempo sobre un tema en concreto, te ayuda a tomar perspectiva y ver por qué hoy en día se demandan ciertas cosas, por qué se pone tanto énfasis en determinadas cuestiones que preocupan a la sociedad. Esto ha sido una desigualdad atroz durante muchísimos años, que se ha ido subsanando desde hace poquito tiempo. Entonces al hecho de tener energía por seguir apostando por evolucionar, por aspirar a la igualdad total, a veces le das más sentido viendo de dónde venimos, todo lo que se ha conseguido, y ves más claro todo lo que queda por conseguir. Este viaje que he hecho en el tiempo con Papel y tinta me ha servido para esto. Para darme cuenta de cuáles son esos problemas que ha habido desde hace muchísimo tiempo, y que muchos se han conseguido gracias a cuestionarlos, a no quedarnos ahí, sino a seguir avanzando. Y ojalá siempre sea ese el ánimo. Lo bueno es conversar, dialogar y llegar a la igualdad, que es algo obvio.

Papel y tinta además es un homenaje al periodismo y a la labor de los reporteros. Una profesión muy importante y poco valorada por algunos, sobre todo en estos tiempos.

Tenía muchas ganas de reflejar la labor periodística. Pero sobre todo tenía interés en recuperar este periodismo romántico en el papel y la tinta del periódico. Sin tener todos estos mecanismos que tenemos hoy en día que lo facilitan sin duda, pero que ponen en valor la labor que tenía el periodista en aquel momento. En el que la información no era tan masiva como ahora, no había tantos medios de comunicación, la radio se populariza en los años 20… Pero realmente hasta entonces lo que se tenían eran los periódicos, y los leían cuatro, porque no todo el mundo sabía leer. Me parece muy bonita esa época en la que la sociedad intenta mejorarse a sí misma y busca vías para que los canales de comunicación fluyan e intentar que los ciudadanos tengan todos los datos o la mayor cantidad que se pueda. Además es un momento en el que se está pasando de la prensa política del siglo XIX, una prensa muy de partido, a esa prensa de información, más establecida como una empresa… Me pareció una época muy romántica, muy bonita e interesante para el periodismo en España. Aparte que me parece una profesión preciosa, a mí me encantaba estudiar periodismo y valoro mucho la función que desempeñan los periodistas todos los días, y quería reflejarlo.

La novela es inspiradora y nos anima a perseguir nuestros sueños, a luchar por aquello que queremos, ¿la pensaste en un principio con ese ánimo? ¿O te diste cuenta cuando ya la tenías terminada?

Quería que supusiera eso, pero fue algo de lo que me di cuenta más adelante cuando terminé el primer borrador. Pensaba “¿Qué es Papel y tinta? ¿Cómo lo hago llegar a la gente?”. En la sinopsis del crowdfunding ya hablaba de los sueños, de qué seríamos capaces de hacer para cumplir nuestros sueños, qué tenía que hacer una mujer de esa época para cumplir sus sueños… Creo que fue algo a posteriori, pero que inconscientemente ha estado en todo momento en el proceso de elaboración de Papel y tinta. Y todas las fases de Elisa son para llegar a conseguir su sueño, que siempre he intentado que fuera una consecución realista. Es decir, cuando utilizas una artimaña, un momento dado parece que te da la solución a corto plazo, luego al final es contraproducente. A veces los sueños son más lentos o hay que pedir perdón en el transcurso, y no pasa nada. Te puedes equivocar, lo bueno es darte cuenta de ello, y tienes que disculparte o que la vía que habías cogido en un principio no era más que redirigirte. Entonces quería mandar ese mensaje, no el típico de sueño con esto y al día siguiente se cumple. No pasa, pero eso no lo hace peor, ni el tener que pelear por ellos.

Papel y tinta (María Reig, 2019)

En tu página web podemos encontrar información adicional que nos ayuda a conocer más sobre Papel y tinta. Esta es una buena manera de seguir conectando con los lectores, ¿no?

Exactamente. Lo empecé a hacer por Instagram, en las stories, ponía “5 curiosidades de Papel y tinta”. E iba hablando de diferentes detalles que podrían atraer a la gente. Cuando diseñé la web hace unos meses, tuve claro que quería tener un espacio para ir poniendo esa información, pero más salteada. Para que el lector se pudiera topar con ella, y cuando terminase la novela que pudiera acudir allí y conocer datos extras. Mi idea y mi intención es seguir ampliándola, ir poniendo más artículos porque me encanta y si a los lectores les hace disfrutar o descubrir algún detalle, pues mejor.

Además estás llevando a cabo unas rutas guiadas por el Madrid de Elisa Montero, ¿cómo está siendo esta experiencia?

Están siendo preciosas. La idea partió en el crowdfunding, ya que uno de los tramos de recompensas de los mecenas era hacer una ruta por el Madrid de Papel y tinta. Hice un par, les di dos fechas. Y me pareció muy buena idea hacerlo con lectores un tiempo después de la publicación de la novela, que diera tiempo a que hubiera gente que la pudiese leer, y a ver si la gente se animaba. Y la verdad es que ha sido genial. Hemos hecho ya dos, una la hicimos en mayo y otra en junio. Y ha sido una experiencia muy bonita por el contacto con los lectores, por hablar con ellos. Es un paseo que lleva mucho tiempo y que te permite charlar con ellos, te van contando sus opiniones de la novela, lo que ha supuesto… Es una manera de compartir algo que a mí me ha hecho disfrutar mucho, y cuando ves que el lector también disfruta, le interesa, hablamos de cualquier escena, de algún detalle histórico… Ves que les gusta, que te siguen, y es maravilloso. Es un regalo.

¿Qué feedback estás recibiendo sobre la novela? ¿Qué mensajes te llegan?

Muy buenos, no me puedo quejar. Evidentemente hay opiniones para todos los gustos, es lo normal, lo sano… Pero en general va súper bien, estoy muy muy contenta. La valoraciones y los mensajes que estoy recibiendo son muy positivos. Y no hacen más que llenarme de energía. Es un nuevo chute, primero fue el crowdfunding, y luego este de todos los lectores que me escriben y me cuentan. Es algo alucinante. Te paras y eres más consciente que nunca de la cantidad de gente que se está leyendo tu novela en España y en sitios que ni te imaginas, y que están disfrutando con la novela. Eso para mí es una parte que nunca había experimentado, y está siendo precioso. Tengo muchas ganas de seguir pensando en historias para que disfrutemos los lectores y yo.

¿Qué será lo próximo de María Reig?

Voy a seguir en ficción histórica, que es lo que me gusta. De momento no puedo desvelar ningún detalle, pero tengo muchas ganas de seguir avanzando, de trabajar duro para el siguiente proyecto. Con la intención de que el lector viaje conmigo en el tiempo, que conozcamos a personajes que tienen un significado importante, que nos hagan emocionar, reflexionar… Esa va a ser siempre mi intención. Y con muchísima ilusión en estar escribiendo algo que van a leer lectores a los que les ha gustado Papel y tinta, y que tienen más ganas de leer cosas mías. Esto, como te decía, es un regalo añadido, no puedo estar más agradecida.

Fotografía de portada de Paco Navarro.

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