Eric Jiménez: “Cuento la historia de un chaval que vive en una ciudad del sur con una infancia y una adolescencia difíciles”

Eric Jiménez: “Cuento la historia de un chaval que vive en una ciudad del sur con una infancia y una adolescencia difíciles”

Hablar de Eric Jiménez es hacerlo de una parte muy importante de nuestra música. Pero al igual que detrás del personaje siempre hay una persona, en su caso podemos asegurar que también hay una historia dura, de todo un superviviente que ha recibido Cuatro millones de golpes dignos de ser contados. Y eso es lo que ha hecho. Su libro autobiográfico narra las vicisitudes de un músico excepcional que ha hecho de su relación con el público su razón de ser.

Cuatro millones de golpes (Eric Jiménez, 2017)

¿Por qué decidiste que era buen momento hacer tu autobiografía?

Prácticamente se juntaron varias cosas. Una es que me vino la editorial y me lo propuso. Yo ya tenía en la mente tarde o temprano hacer una, y también dio la casualidad de que estaba en un momento bueno de mi vida y con una edad madura, pero no como para tener la mala hostia que se tiene con más de 50 años. Entonces, pensaba hacerla ahora que iba a tener menos malaf**** que si la hiciese dentro de unos años. Aprovechando que Holden Centeno me vino con la idea de la editorial, y que soy padre y la perspectiva sobre las cosas cambia muchísimo, pues pensé que era buen momento.

Durante todo el libro se mezcla el tono irónico que te caracteriza con el drama de una persona que ha tenido una vida complicada. ¿Pensaste siempre darle este tono o preferías algo más neutral?

Para mí ese tono ha sido el que me ha librado de ser consciente de lo mal que lo he pasado en muchos momentos de mi vida, pero también ha sido mi ansiolítico. Han sido dos cosas que me han ayudado a tener la vida con una sonrisa. Una es mi zona de confort que es la batería, y otra es la ironía y el reírme de mis desgracias y de las de los demás. Siempre le he sacado chicha a todas las put**** que me han pasado, entonces claro, si soy así tenía que plasmarlo en el libro. Es verdad que hay veces que es agridulce pero nunca falta el sentido del humor.

Casi todos los críticos musicales han destacado la trascendencia de Omega, Los Planetas o Lagartija Nick, que han sido algunos de tus proyectos. Pero también en tu autobiografía cuentas muchos detalles íntimos. ¿Pensaste que te ibas a abrir así?

Si no me abría no tenía sentido que me abriese. La idea de hacer esa autobiografía era para que la gente sepa qué vida ha habido detrás de mí, no del personaje, porque yo nunca lo he sido. Pero la gente te ve tocando la batería y luego durante muchos años te ha podido ver de fiesta, y tener un cliché o una imagen totalmente diferente o no entendible. Entonces creo que era un buen regalo para los fans, los que me han acompañado muchísimos años, a que supieran de mí y el por qué de muchísimas cosas. Si me limito a hablar de lo guay que soy y la buena música que hago, me parece un coñazo. Entonces prefiero ser honesto. No me hace falta ninguna autobiografía de fuera, con la mía me vale para sacar alguna sonrisa e incluso alguna lágrima.

KGB, Lagartija Nick, Los Planetas, La Falange Española… ¿qué balance musical harías de tu carrera?

Yo haría un balance, que igual que otra mucha gente que está en la música su patrimonio son casas y chalets, pues yo no tengo nada de eso pero tengo un patrimonio de lo que he grabado y con la gente que he tocado que puedo dormir tranquilo. Siempre he hecho cosas que creía que hacía que prevaleciera el valor artístico, nunca pensaba si iba a reportar dinero o no. Entonces eso te hace sentarte tranquilo y escuchar lo que has hecho cuando llegas a cierta edad, y sentirte muy contento contigo mismo. Ese quizás sea el mayor patrimonio que tengo. Desde KGB hasta todos los grupos que has dicho y más con los que he colaborado, como Nada Surf, Napoleón Solo…

Eric Jiménez: “Cuento la historia de un chaval que vive en una ciudad del sur con una infancia y una adolescencia difíciles”
Fotografía de Carlos Gil / Granada Hoy

Hay una cosa muy llamativa y es que siempre recalcas que a ti la música no te ha salvado, sino tu público. ¿Qué te ha dado el público para que se inviertan estos papeles?

Mira, por ejemplo, Rhodes dice que le salvó la música. Pero Rhodes escuchaba El Flautista de Hamelin. Yo escuchaba a los Sex Pistols. Si yo me hubiera basado en la música que escucho estaría muerto. El punk decía que tenías que dejar un cadáver joven, bonito y bien parecido, entonces para nada. Ahora, comprendo que si escuchas música clásica, pues te puede salvar la vida. A mí realmente lo que me salva es que cuando paso una infancia mala, y te cierran la puerta en colegios o en casas de amigos para merendar… entonces  a mí donde primero me aceptan es en un grupo. En un grupo punk que se llama KGB. Entonces, yo empiezo a darme cuenta de que no soy aceptado, y cuando se empieza a formar tu personalidad adolescente pues empieza a marcarte y a darte inseguridad. Empiezo, grabo un disco y veo que la gente me aplaude tocando la batería. Y eso va a más. Eso me hace a mí, después de salir en prensa y mostrarme cariñoso con la gente, recuperar una seguridad que no tenía como persona normal, fuera de la música. Ellos empiezan a devolverme ese cariño y confianza que nunca tuve. En mi vida ha habido muchos altibajos, pero quien siempre ha estado ahí ha sido el público. Cuando realmente me siento feliz es cuando veo a alguien delante, las caras de felicidad (o de odio si no les gusta), más que grabar, muchas veces.

De hecho te han elegido 18 años consecutivos el mejor baterista nacional. Algo tienes que tener para que te quieran tanto.

Bueno, eso no implica que yo sea el mejor batería. Esto no es una competición y el campo es muy amplio. Mi estilo al tocar la batería es fuera del ratón de biblioteca, de pentagrama. Yo he crecido con la new wave y el afterpunk, y siempre me han gustado los baterías con actitud. El hecho de que me hayan elegido, creo que es porque llevo muchos años y me tienen muy visto. He hecho mucha prensa y me he metido en muchos follones. Quizás eso hace que la gente empatice, y más si siguen a bandas en las que estoy.

Cuatro millones de golpes hace alusión a la famosa canción de Los Planetas, ‘Un buen día‘. Conforme lees el libro te das cuenta de que también hace alusión a los golpes que la vida te ha ido dando.

Exactamente. Hace alusión a Los Planetas. Es una cifra en la cual, en mi vida, por una canción, se ha unido mucho a mí y la gente la ha coreado mucho. También es lo que tú dices. Son tantos golpes recibidos que yo en vez de encajarlos al adversario, lo he devuelto en forma de música. Y todos esos golpes tienen una curva que contienen momentos anímicos más tristes y más eufóricos. Es un poco transformar la energía negativa en estados de ánimo, en música y en arte. La música alimenta el alma, y es la mejor guerra que se pueda hacer.

Para concluir, ¿qué le podrías decir a todas aquellas personas que no se lo han leído?

Que no hace falta que sean fans de ninguno de los grupos en los que estoy. Que es la historia de un chaval que vive en una ciudad del sur y que cuenta todas sus andanzas con una infancia y una adolescencia difíciles, cuenta todo cronológicamente y paralelamente a una carrera musical que está desarrollando. Hay momentos muy duros, pero eso no quita que haya gran sentido del humor. Creo que es un libro muy bueno también para ver qué estaba pasando en la música en algunas décadas y cómo era la sociedad. Y lo que va pasando en la vida de un músico que empieza desde el principio hasta que llega a ser conocido. Puede ser un buen libro si la gente quiere pasar un buen rato, reírse y ver un poco cómo eran los movimientos musicales en los 80, 90 y 2000.

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