Emilio Ortiz: “Conocer a mi perro Spock me cambió la vida”

Emilio Ortiz: “Conocer a mi perro Spock me cambió la vida”

Tras su éxito editorial logrado con su primera novela, A través de mis pequeños ojos, Emilio Ortiz ha publicado un segundo libro. Como él dice, “escrito desde el amor a los animales”. La vida con un perro es más feliz nos acerca a la psicología canina de una manera didáctica y amena.

Emilio Ortiz publica `La vida con un perro es más feliz´

Antes que nada, desde Gatrópolis queremos darte la enhorabuena porque si con A través de mis pequeños ojos hiciste un gran trabajo, con La vida con un perro es más feliz lo has vuelto a lograr.

Sí. Este segundo libro tiene otro registro. Lo he escrito con todo el cariño del mundo (risas), y está gustando, la verdad.

Y tus lectores se han adaptado bien al cambio de una novela a otro formato.

Sí. Como tampoco tenía yo un recorrido muy amplio en la novela, digamos que se han adaptado. Pero mi intención es seguir escribiendo novelas.

Al hilo de lo que hablamos, ¿cómo catalogarías La vida con un perro es más feliz?

Por suerte, aunque pudiera resultar un hándicap en un principio, tener un libro que es difícil de catalogar es una ventaja, porque a la vez se puede catalogar de muchísimas maneras. La editorial lo ha hecho como un libro de autoayuda, pero también es un libro de divulgación, de psicología canina… pero, sobre todo, es un libro escrito desde el amor a los animales, y desde el cariño en concreto a los perros. A través de mis pequeños ojos es una novela, pero hubo cosas que me hubiera gustado decir de un modo más específico, que sí lo he podido hacer en este otro libro. Son dos registros distintos pero los lectores lo están acogiendo bastante, bastante bien.

“Conocer a Spock me cambió la vida”, has dicho. Parece mentira que un animal, un perro en este caso, pueda cambiarle la vida a una persona. Pero es cierto, ¿verdad?

Sí. Me cambió la vida totalmente. No solo es el título de mi nuevo libro, La vida con un perro es más feliz, sino que es cierto que un perro puede cambiarte la vida y en la totalidad de los casos es para bien. En mi libro no solo hablo de mi caso, sino de muchísimas historias que me ha ido contando la gente, que son pequeñas historias que se hacen grandes cuando ves la calidad, la candidez y la humanidad que hay detrás de esas historias. Como la de una señora que me contaba que gracias a su perrita salió de una depresión profunda. Por supuesto, también hablo de mi historia. A mí, Spock, un perro guía, un ser extraordinario, un golden retriever al que ya conocen muchos medios de comunicación y muchos lectores, me cambió la perspectiva con respecto al mundo animal y al canino en concreto. Siempre he respetado a los animales pero nunca había sido una pasión. Empecé a interesarme por razas de perros, por su psicología, por los comportamientos que tienen… y cambié hasta de profesión. Yo trabajaba antes como vendedor de la ONCE y ahora, gracias a este inspirador que es Spock, que me incitó a escribir mi primera novela basada en un perro guía, A través de mis pequeños ojos, y ahora mi segundo libro, La vida con un perro es más feliz, mi vida ha variado en lo profesional y en lo afectivo, lo sentimental. Ha sido un cambio de perspectiva, de concepto… de todo.

 

Ya hemos quedado en que La vida con un perro es más feliz no es una novela, pero aun así le das un toque sentimental que llega a calar.

Claro. No sé escribir sin dar una pincelada emotiva, incluso de humor, a lo que escribo. Esto me sale de modo espontáneo. Quizás esté siendo parte de mi propio estilo. Un estilo que por otro lado se está formando, va creciendo e incluso, espero, va mejorando. Pero que los lectores de La vida con un perro es más feliz no se asusten, porque no van a encontrar en él un libro científico al cien por cien, difícil de entender. Todo lo contrario. Como lo he hecho desde el corazón, como dices, desde las emociones, es un libro muy emotivo y muy sencillo de comprender. Cualquier dato o enfoque científico que le dé está hecho con sentimiento y con sentido del humor. Incluso tiene un toque literario. No es un libro de divulgación científica. Me gusta escribir y que las cosas queden bonitas. No es una novela pero hay tramos novelados aunque esté basado en casos reales.

Has llegado a decir: “siempre me ha gustado escribir pero el pudor y la vergüenza me lo han impedido”. ¿Tan complicado es abrirse hacia el exterior y dejar que los demás te conozcan por dentro?

Una vez que ya lo has hecho, no (risas). Lo difícil es hacerlo la primera vez. Ahora no tengo ese tipo de pudor o al menos no es tan grande que me impida hacerlo. Pero fue un velo que me tuve que quitar porque era eso o guardar todo lo que escribiera en el cajón. No por miedo a que pudiera ser malo. Quizás por un pudor intelectual y, a la vez, sentimental. Lo que uno escribe es, de una u otra manera, un jirón de sus emociones, de lo que piensa, de lo que lo siente. Los escritores siempre procuramos enmascararlo, maquillarlo, para engañarnos a nosotros mismos. Pero a quien no conseguimos engañar es al lector, sobre todo al que nos conoce. Una vez que te quitas ese pudor fluye la creatividad para poder mostrar lo que piensas, lo que sientes. Eso es maravilloso porque ahí es donde se hace útil un escritor. Escribir por escribir para guardarlo en un cajón puede ser útil para el escritor, como un desahogo, pero se hace válido cuando llega a otras personas. La literatura es un elemento de cambio y de mejora muy importante para la humanidad.

Tus dos libros van claramente dirigidos a los amantes de los perros. Pero, ¿pretendes conseguir algo de quienes sienten lo contrario?

Mis dos libros han tenido presente la temática de los perros, pero advierto que no siempre voy a escribir sobre perros. El primer libro, A través de mis pequeños ojos, va dirigido tanto a quienes tienen perros como a quienes no los tienen. Lo que ocurre es que el narrador es un perro. Pero en el segundo, en La vida con un perro es más feliz, estamos hablando de perros. En cierto modo va dirigido a estimular algo que los amantes de los perros ya conocen, a mostrar lo que yo siento por ellos, a tratar muchos temas relacionados con los caninos. Incluso me atrevo a teorizar con algunas cuestiones científicas y filosóficas sobre si los perros sienten o no sienten. Los lectores se van a encontrar muchas sorpresas. Ojalá el libro sirva para que quienes no se planteen adoptar un perro encuentren en él ese impulso para eso. Más de una persona me ha hecho algún comentario al respecto. En las redes sociales alguien publicó una reseña diciendo que tras leer La vida con un perro es más feliz ha cambiado su percepción con respecto a los perros.

Denoto en tu obra tanto cariño y admiración por los perros como decepción con el ser humano, por sus actos. ¿Estoy en lo cierto?

(Pausa). Lo denotas y lo denotas bastante bien (risas). Eres muy observador. Esa decepción es buena siempre que no se convierta en un pesimismo espeso que no te deje avanzar. Creo que esa decepción no es buena. Tenemos que lograr que no se enquiste la desilusión. Detrás de ello tiene que haber ganas de cambio porque este tiene que empezar por uno mismo. No se puede pretender cambiar el mundo solo predicando. Uno tiene que empezar a cambiarse así mismo, mejorando interiormente y aportando ese granito de arena para poder hacer un mundo mejor. Eso está siempre presente en todo lo que escribo. Ahí se hace más necesario escribir y enseñar lo que escribes. Si lo guardas en el cajón no sirve para nada. Si lo leen otras personas sirve para remover conciencias e intentar mejorar el mundo. Es una utopía pero hay que intentarlo. No te equivocas en absoluto. Se puede decir que es un libro de divulgación de los perros, que cómo se va a hacer referencia a la decepción que produce el ser humano, pero este es un terreno propio para hacerlo. Nos dedicamos mucho a enseñar a los perros pero también tenemos que aprender de ellos.

¿Cuándo se obtienen dos éxitos editoriales como los tuyos se siente un poco de vértigo ante los próximos trabajos?

Cualquier altura es susceptible de provocar vértigo. Pero somos muchos los que escribimos y a veces habrá huecos para unos en primera fila y otras tendremos que estar en otro lugar. Pero no debe preocuparme eso, sino escribir bien y seguir gustándoles a mis lectores. Es verdad que mis dos libros han tenido muy buena acogida, y por eso les estoy muy agradecido a quienes me siguen. Mi intención no es otra que seguir agradando como escritor.

Dentro de lo que puedas decir, ¿podrías darnos un adelanto de tu próxima obra?

Sí. Estoy escribiendo una segunda novela, en la que también habrá algún perro por ahí (risas). Eso es todo lo que puedo decir.

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