Germán Roda: “Quise hacer una película sobre Marcelino para sacarlo del olvido y ponerlo en el sitio que se merece”

Germán Roda: “Quise hacer una película sobre Marcelino para sacarlo del olvido y ponerlo en el sitio que se merece”

Marcelino, el mejor payaso del mundo es la última obra cinematográfica de Germán Roda. Es una muy interesante aportación al ámbito audiovisual y a la historia de la cultura española. No en vano, su docuficción rescata del ostracismo a un artista que triunfó plenamente en Londres y EEUU, que fue desconocido en su país, España, y que tuvo un fatal e inmerecido desenlace de su vida. 

Marcelino, el mejor payaso del mundo: orto y ocaso de un artista

Marcelino Orbés fue un artista que en ciudades como Nueva York y Londres fue toda una estrella, coetáneo de Charles Chaplin o Buster Keaton, que le admiraron. ¿Por qué su existencia es tan desconocida?

Porque con sólo siete años se enroló en un circo que giraba por España y Europa y se cambió su nombre real por Marcelino Martini y luego Marceline. Esa circunstancia, sumada a que casi no tuvo relación con su familia y a que nunca volvió a España hicieron que se perdiera su pista. 

¿Su interés por realizar este docudrama deriva de este olvido de su país hacia su persona y su trabajo?

Efectivamente, no es que fuera un artista maldito, sino que no se sabía de su existencia. De repente, encontrarte con el artista español al que más gente ha visto en vivo en toda la historia es sorprendente y a la vez emocionante. Por eso mismo dije, tenemos que hacer una película sobre Marcelino para sacarlo del olvido y ponerlo en el sitio que se merece, que no es otro que el de uno de los mejores artistas de nuestra historia.

¿Cómo le llegó la oportunidad de realizar este docudrama, Marcelino, el mejor payaso del mundo?

Hace unos años leí un artículo en el periódico firmado por el periodista Mariano García en el que demostraba que Marcelino Orbés era español y contaba brevemente su historia. A los pocos días contacté con un amigo que me presentó a Mariano y ahí fue cuando empezamos a hablar de la posibilidad de hacer algo con esta historia tan apasionante. Pasaron los años y Mariano publicó el libro en el que me baso para nuestra docuficción y un año después estábamos rodando.

Tras el proceso de documentación que has llevado para rodar esta película, ¿qué es lo que más te ha sorprendido o te ha llamado la atención de este personaje?

Me han sorprendido muchas cosas. Que en una época de sobreinformación no supiéramos de la existencia de Marcelino es algo increíble. También me sorprendió que lo vieran al año más de 2 millones de personas. Las dimensiones de los teatros de la época (unas cuatro veces el Teatro Real de Madrid). Los presupuestos de las obras que eran como el de las películas. Que ganara tanto dinero, que fuera el payaso mejor pagado. Y, por supuesto, cómo acabó con su vida.

Germán Roda: “Quise hacer una película sobre Marcelino para sacarlo del olvido y ponerlo en el sitio que se merece”

Pepe Viyuela es el encargado de dar vida al payaso Marcelino en esta cinta, ¿cómo ha sido trabajar con él? ¿Qué crees que ha aportado a este personaje? No podemos olvidar su amor por esta profesión de payaso, y que es un actor que ha desarrollado su carrera profesional como cómico y artista clown

Fue nuestra gran apuesta, en seguida pensé en él, precisamente porque era el mejor actor/cómico/payaso/clown de nuestro país que pudiera interpretar a Marcelino. Ambos tienen una formación parecida, e incluso una estatura parecida. Incluso los espectáculos de Pepe Viyuela tienen algo del espíritu de los que hacía Marcelino. Buscaba un actor que pudiera representar los números cómicos de Marcelino pero a la vez que fuera un actor con formación teatral dramática para interpretar los momentos más oscuros de Marcelino, y Pepe brilla en los dos campos.

La vida de Marcelino pasó por sus orígenes humildes, por su triunfo estelar en Londres y en Nueva York y por su decadencia y muerte. ¿Qué conclusiones has podido extraer de esta historia?

Que si no tienes una familia y un grupo de amigos de confianza a tu alrededor, tu vida puede acabar de manera muy trágica. Si lo tenías todo, y de repente lo pierdes todo, es muy difícil salir de ese pozo. Él vivió por y para las risas del público y eso engancha de una manera muy profunda, crea una adicción y cuando lo pierdes no sabes cómo recuperarlo, y tu vida se hace muy difícil. Y hace un siglo la vida era mucho más difícil que ahora.

En este docudrama se mezclan los testimonios de expertos con la narración de Pepe Viyuela, algo habitual en este tipo de obras. Pero tenemos que añadirle la dramatización en blanco y negro que Viyuela hace de algunos sketches de Marcelino. Ello le confiere un toque tan peculiar como atractivo. ¿Cómo ha sido el proceso de realización de Marcelino, el mejor payaso del mundo?

Efectivamente, la decisión de ficcionar algunos números y algunas secuencias de la vida de Marcelino creo que ayudan a contar la historia. Al no existir ninguna imagen en movimiento de las actuaciones de Marcelino, era muy difícil que el espectador pudiera hacerse una idea o empatizar con esta persona, por eso tomamos esa decisión. Y a la hora de la realización pensamos que sería una buena idea rodar las secuencias ficcionadas como si fueran películas de cine mudo, ya que la vida de Marcelino estuvo ligada al nacimiento del cine mudo y la posterior aparición del cine sonoro.

En tu trayectoria has firmado hasta una decena de documentales, un género que se está afianzando fuerte en los últimos años, ¿qué significa para ti el documental? ¿qué importancia tiene en nuestra sociedad?

Yo me considero un documentalista y un contador de historias y creo que el formato documental es el más libre e interesante para contar una historia. Hay multitud de géneros dentro del documental y creo que en la mayoría de los casos son necesarios. Puede que algunos documentales no tengan una calidad técnica alta pero siempre sacas algo interesante de la propuesta, cosa que no se pueden decir de todas las películas de ficción.

Yo me he encontrado muy cómodo haciendo una Docuficción porque es un formato relativamente nuevo que recoge lo mejor del documental y lo mejor de la ficción. Y como apuntas, los documentales están teniendo cada vez mejor aceptación y eso es porque la sociedad lo demanda. Yo intuyo que el periodismo, por ejemplo, está cambiando y parece que lo inmediato es lo más importante, no el contenido. Y de repente ves en un documental, un trabajo periodístico en el que durante 80 minutos te desarrollan una investigación, aportan testimonios de los protagonistas que vivieron esa historia e incluso puedes ver los documentos originales y eso el espectador lo agradece porque sabe que no le están engañando.

¿Conocías el mundillo del espectáculo circense, el de los payasos, los clowns… antes de embarcarte en este proyecto?

Me temo que, como la mayoría, no conocía en profundidad el mundo del circo, y me he sorprendido muchísimo. La industria del entretenimiento en EEUU en esa época era como la industria de Hollywood en la actualidad, era algo realmente impactante. He conocido las historias de payasos y clowns que viven en la actualidad de hacer este tipo de espectáculos, y me parece admirable y muy necesario.

Para finalizar, ¿qué recorrido esperas que tenga Marcelino, el mejor payaso del mundo y qué te gustaría lograr cuando el público lo vea?

Me temo que no voy a ser muy original. Lo que espero es que lo vea el mayor número de espectadores porque siempre ha sido mi intención cuando he dirigido documentales y películas. Y me gustaría que cuando los espectadores salgan de la sala de cine, nuestra película les haya sorprendido, les haya gustado y les haya hecho reflexionar y, por supuesto, me  encantaría que soltaran alguna carcajada que en los tiempos que vivimos son todavía más necesarias.

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