Estefanía de los Santos: “Lo mío con Jaulas es toda una declaración de amor”

Estefanía de los Santos: “Lo mío con Jaulas es toda una declaración de amor”

Estefanía de los Santos es una actriz racial formada sobre las tablas del teatro. En el pasado Festival de Cine de Sevilla presentó la ópera prima de Nicolás Pacheco, Jaulas, una película potente en la que interpreta un papel genial, todo un regalo que ella agradece con una gran actuación, el de Concha, una mujer que lucha contra su destino.

Estefanía de los Santos: “Lo mío con Jaulas es toda una declaración de amor”
Fotografía de Patricia del Zapatero

¿En qué momento se encuentra actualmente este cine andaluz que abanderáis las nuevas generaciones?

Se están creando cosas… Hay mucha industria… Bueno, no es que sea una industria exultante que permita decir que hay para todo el mundo, pero sí hay color. Y está muy bien considerada. Yo viajo bastante por el resto de España con el teatro, y la gente me lo dice.

En cuanto a los papeles también parece que algo está cambiando, pues el abanico está siendo mayor para los actores y actrices de Andalucía… y sin tener que evitar el acento.

Ahí he tenido suerte. En todo lo que he trabajado me han pedido que tirara del acento andaluz. Los andaluces somos iguales que los demás. Sentimos igual, con las mismas ganas de crear, de contar, de entregarnos, pero sí es verdad que hemos estado bastante denostados, pero ya no.

Jaulas es una película muy realista, que rompe con muchos tópicos, y muy fuerte, dura.

Sí, lo es. ¿Qué te puedo contar? Yo estoy enamorada de esta película. Hago una declaración de amor hacia ella. Que haya visto el resultado y me haya gustado como espectadora es respirar tranquila. Otras veces te gustan mucho el personaje, el proceso, pero cuando ves la película sientes que no ha ido tan bien. En esta ocasión sí ha ocurrido. Aparte de que el proceso fue precioso con todas las personas con las que me fui encontrando, peluquería, maquillaje, sonido, cámaras, actores… Es que aparte seguimos siendo ‘pandi’. A los festivales vamos todos juntos. Y eso es muy bonito. Se le ha puesto mucho amor a esta película, mucho cariño, y el resultado se ve.

Tu personaje es muy potente…

Mi personaje es potente, potente… Es una gran loquita… De todos los personajes aprendes algo. Tú les das y ellos te devuelven. Pero Concha… Hay muchas cosas de las que hablar de Concha, pero me quedo con su drama y su final. Nunca había tenido un personaje como este, que acaba de una manera como la de ella. He aprendido mucho de Concha. Siempre nos han enseñado que con la lucha alcanzarás el éxito o el fracaso, pero el valor que tiene este personaje… y ¡cómo es su final…! Nunca me había encontrado con un personaje así.

¿Cómo es Concha desde tu punto de vista?

Es valiente, arrojada… Yo soy más previsora, me pienso las cosas más que ella. Pero lo que ha recibido ella es tan presente, tan inmediato, que se puede permitir cómo acaba. Es alguien que se va metiendo en las historias sin reflexionar. No tiene recursos intelectuales para tomar decisiones meditadas. No. Va, pues, a lo que ha vivido: presente, presente, presente.

Estefanía de los Santos: “Lo mío con Jaulas es toda una declaración de amor”
Fotografía de Patricia del Zapatero

¿Es más valiente que imprudente?

Ambas cosas. Es una imprudente de base, pero también es muy valiente. La valentía le viene de la imprudencia. Si fuera un poquito más reflexiva seguiría siendo valiente pero no hubiera llegado a esas situaciones tan límites. Como espectador lo vas viendo. ¡Se va metiendo en cada jardín! No para. A Nico (el director) se lo decía cuando trabajábamos el personaje: “¡Por Dios, Nico, qué se esté quietecita! ¿No puede quedarse quieta tranquilamente en su casa y pensar un poco las cosas?”. Es impulsiva pero no le queda otra. Lo suyo es esa crónica de una muerte anunciada.

Se ve que has disfrutado mucho interpretando a Concha.

Sí. He disfrutado mucho porque he trabajado un personaje al que no le quedaba más opción que inmolarse. Ella lo tiene muy claro. Lo único que le queda por salvar es a su hija. Ella no tiene salvación. Esa valentía… Trabajar un personaje como este ha sido muy fuerte. Lo suyo es una muerte en batalla.

Con Caoba, el personaje de Grupo 7, de Alberto Rodríguez, obtuviste una nominación al Goya. ¿Cómo recuerdas la experiencia?

Muy bien. Fue muy divertido. Mucho miedo (risas). ¡Madre mía! ¡Un dolor de cabeza nada más entrar en gala…! Me iba a reventar de la presión. Pero fue muy buena experiencia, ¿eh?, muy buena. Y sobre todo, hacer la película. Pero toda la parafernalia de los Goya es tremenda.

Lo curioso es que todo el mundo dice que no quiere premios, pero al final todos están ahí, pendientes de si toca algo.

Hombre, es una forma de demostrarte cariño, sobre todo cuando es alguien a quien no se le conoce tanto. Es una señal de que te quieren, de que han puesto la mirada en ti. Que se espera algo de ti, que hay promesa. Eso te da mucha esperanza, te fortalece para seguir. Esta es una profesión muy dura. Estás constantemente en la cuerda floja. O trabajas muchos meses seguidos o te quedas varios sin trabajar. Esto, para gente como yo, que trabajo por vocación, por pura necesidad… es un dolor de alma estar durante un tiempo sin hacer nada. Esta profesión me apasiona.

Eres actriz de teatro, ¿qué diferencias encuentras con el cine?

Soy actriz de teatro, mayoritariamente. Entre el teatro y el cine hay muchas diferencias, muchas. Por mi forma de ser me va más el teatro. Con la energía que se genera entre el público y tú como intérprete se crea una adrenalina… es un subidón. El cine llega a más gente. Tiene un canal de difusión mayor. El modus operandi  del teatro me gusta más. En el cine hay más cortes. El teatro supone una hora y media o dos de meditación activa. En ese ratito yo no estoy en mi vida.

¿Y cómo se adapta uno después de estar en la piel de un personaje?

(Risas). Me adapto bastante bien. Tengo la suerte de entrar y salir sin problemas. No me llevo a casa al personaje. Cuando me harto de llorar en el teatro o en el cine, lo primero que hago al terminar es reírme para sacar de dentro lo que llevo.

Fotografía de portada de Patricia del Zapatero.

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